Posdebate, y un cambio radical

Abr 2, 2025

Por Jorge A. Gallardo

El propósito de sumar votos resultó vano. Los finalistas de la contienda electoral se esmeraron porque así fuera y 120 minutos que pudieron ser oro terminaron convertidos en metal basura. No se trató de un hecho circunstancial ni tampoco de imprevistos, fue principio y fin de una presentación cuidadosamente estudiada, meditada y desarrollada con indiscutible precisión.

El debate solo sirvió para que los candidatos se llenaran de agravios, increpaciones mutuas y acusaciones sin pruebas. Como si se hubiesen puesto de acuerdo antes del encuentro, para saber qué diría el uno del otro, ambos se dejaron ver abarrotados de notas y ayudas-memoria para responder a cada golpe. Como de los temas urgentes e impostergables que los ecuatorianos esperaban conocer cuál sería su forma de afrontar y solucionar no estuvo en sus planes, entonces sus carpetas estuvieron vacías de tal información. Fue tan pobre y mínima la exposición sobre los objetivos gubernamentales que poco o nada puede decirse al respecto.

¿La obligatoriedad del debate tal cual está concebido, tanto en su formato, como en su contenido, debe mantenerse en el futuro? Definitivamente, no. Son recursos económicos desperdiciados y tiempo perdido. Es el momento de introducir cambios radicales y procurar significativas mejoras en la calidad del evento o cada vez será peor, y eso constituye un irrespeto a los ecuatorianos.

Sugiero, entonces, que el debate sea organizado y llevado a cabo por el Consejo de Educación Superior, organismo que representa a las universidades y escuelas politécnicas del país. Esa entidad definirá el centro de estudios dónde se efectuará la disputa de los candidatos. Escogerá al moderador o moderadores y establecerá las reglas para su realización. En caso de que haya segunda vuelta, en cambio, la organización y presentación estará a cargo de las asociaciones de Canales de Televisión y de Editores de Periódicos del Ecuador. Estas instituciones definirán el formato y escogerán al o a los periodistas que actuarán como moderadores. La participación del Consejo Nacional Electoral será sólo para ordenar que el debate será trasmitido en cadena nacional por radio, televisión y los canales oficiales del CNE.

Los moderadores que han participado en los últimos debates, sin perjuicio de su reconocido prestigio, inteligencia y neutralidad, no han servido para nada más que no sea leer preguntas y controlar los tiempos de intervención. Eso también lo puede hacer cualquier persona, inclusive un robot o haciendo uso de la inteligencia artificial. El debate constituye un elemento muy positivo para el fortalecimiento democrático y, sobre todo, para que el votante acuda a las urnas con mayor confianza y certezas en su pronunciamiento.



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