El domingo escuchamos el debate presidencial, muy poco que rescatar en cuanto a propuestas de gobernabilidad para los próximos años, pero muy claro en algunos temas que estaban en el ambiente y no sabíamos que tan cierto era.
Cuando el candidato – presidente Daniel Noboa se refirió a su oponente, Luisa González, de la Revolución Ciudadana, como parte de los chats de la Liga Azul, ell no negó su participación y al contrario, se dirigió a su rival, exigiéndole respeto y le dijo: “No te permito que me faltes al respeto”. Plop.
Esta frase debió ser usada por la candidata González cuando le mencionaban así en el grupo de Whatsapp. ¿Por qué ella permitió que usaran este seudónimo en las conversaciones que mantenían para repartirse los organismos del Estado como la Superintendencia de Bancos, el Consejo de Participación Ciudadana y otros? En ese chat la candidata de la Revolución Ciudadana tenía que exigir respeto, ella no debió dirigir sus dardos a quién únicamente repitió lo que se hizo público de esas tránsfugas conversaciones.
Tampoco entiendo ¿por qué no aclaró Luisa González en esas conversaciones usaban otros nombres para que no sean ubicados: “Mónica” al Dr. Verduga; “ají con mote” al prófugo de la justicia y expresidente Rafael Correa; y “Rana René” a la misma candidata de la RC? No se dimensiona esta forma de autodenominarse en los chats, porque solo en los grupos mafiosos, o en los grupos que ocultan algo se usan otros nombres para no dejar rastros, ni pistas, para que el mundo entero no conozca lo que están conversando. Es evidente que estos chats demuestran que las charlas del grupo de la Liga Azul y los otros integrantes de la cúpula del correísmo tenían fines tenebrosos para apoderarse de las funciones que manejan el Estado. Para eso, precisamente, fue creado el Consejo de Participación Ciudadana en el gobierno de Correa.
En tres semanas sabremos si las frases ofensivas que utilizó la candidata González le rendirán los frutos que ella espera, es decir, convencer al indeciso y llegar a la Presidencia de la República. Considero que su estrategia no fue la adecuada, no pudo desligarse de las acusaciones que planteó el otro candidato-presidente, como tampoco pudo negar su participación como Ministra de Trabajo durante el correísmo con la firma de acuerdos que perjudicaron a los jubilados.
El debate fue claro para Luisa González, de la RC, sobre todo cuando ratificó una vez más que ella, en caso de llegar al poder, reconocerá a la dictadura de Nicolás Maduro.
este comentario no representa ninguna ética periodistuca.