¿Represa de Mazar pudo ser vaciada intencionalmente?

Abr 19, 2024

Ecuador se encuentra inmerso en una crisis energética sin precedentes, con apagones prolongados que mantienen al país a oscuras y sumergido en la incertidumbre. Más allá de la falta de luz en las calles y hogares, lo que prevalece es la falta de claridad sobre las causas y responsables de esta situación.

El miércoles, los ecuatorianos se vieron nuevamente afectados por cortes de energía que se extendieron por más de siete horas, desafiando las promesas del presidente de que se suspenderían. Pero lo que resulta aún más desconcertante es la falta de transparencia sobre la gravedad de la crisis y las medidas adoptadas para abordarla.

El gobierno, a través de sus decisiones, ofrece algunas pistas sobre la magnitud del problema. El reciente decreto firmado por Daniel Noboa, que paraliza al país por dos días, revela una urgencia inusual. La suspensión de la jornada laboral y escolar en el sector público y privado se justifica bajo el pretexto de garantizar el «descanso y ocio», pero la realidad detrás de esta medida es mucho más alarmante.

El comunicado oficial de Presidencia revela la verdadera causa de la crisis: las condiciones críticas de los embalses que abastecen de agua a las hidroeléctricas. «Registran un nivel de almacenamiento operativo de 0 % en Mazar, y de 4 % en Paute», declara el comunicado. Esta situación, calificada como récord histórico por Cenace, el operador de electricidad, ha generado un déficit energético de hasta 27 gigavatios por día.

Las acusaciones de sabotaje por parte del gobierno, particularmente en relación con la represa de Mazar, han agudizado la confusión. Roberto Izurieta, secretario de Comunicación de la Presidencia, denunció que la represa fue vaciada «intencionalmente», mientras que el exministro de Energía, René Ortíz, sugiere una explicación técnica más plausible.

Por otro lado, José Gómez, gerente de CELEC sur, en Notimundo, refutó las declaraciones de Izurieta y subraya que la reducción de los niveles del embalse es un proceso que requiere meses, desmintiendo así las acusaciones de sabotaje.

Las discrepancias entre las autoridades y los expertos han dejado a la población en medio de un laberinto de información contradictoria. Mientras tanto, la incertidumbre persiste y los ecuatorianos enfrentan la realidad de vivir en un país a oscuras, sin respuestas claras sobre el futuro energético de la nación. En medio de este caos, queda claro que la luz al final del túnel aún está por llegar.


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