Productividad y competitividad

Abr 1, 2024

Es un tema que nos debe preocupar tanto a las autoridades como a la sociedad ecuatoriana para ser viables como país en un entorno globalizado. Mientras han transcurrido cinco meses desde el inicio del gobierno del presidente Noboa, qué asumió el poder luego de tres lustros que casi todo el mundo ha catalogado como negativos para el desarrollo, tanto social como económico del país y continuamos frente al desafío de llevar al ECUADOR en una forma equilibrada, acercándonos a un nuevo periodo electoral, habiendo pasado una potencialmente enfrentando una nueva crisis energética con el siguiente estiaje, y ante la urgente necesidad de una recuperación económica..

La globalización de la economía presenta exigencias a los concurrentes de todos los mercados. Desde hace muchos años se viene hablando y repitiendo incesantemente sobre la necesidad de aumentar la productividad como herramienta pensable para nuestra supervivencia y bienestar. Cada día debemos producir más con menos.

Según Michael Porter de Harvard que aportó una serie de conceptos realmente interesante sobre la ciencia empresarial la competitividad es un rasgo positivo para cualquier mercado. En primer lugar, significa que hay un público amplio para la venta de un cierto producto, en segundo determina la existencia de estrategias de comercialización adecuada en las cuales trabajar (para mejorarlas), por último y no menos importante, nos habla de una estructura tanto a nivel de productores como de profesionales en el sector formando un clúster que pueden sernos de suma utilidad en la búsqueda.

Elementos como la dependencia del país de la lluvia para que esté continúe funcionando, de qué los sindicatos tanto públicos como privados no hagan huelgas ni paros para que continúe produciendo. De qué los maestros se actualicen tanto con las nuevas tecnologías como las nuevas exigencias en los procesos de educación, a fin de qué se provea la capacidad y los instrumentos adecuados para que los niños se puedan educar y se constituyan en el futuro actores del desarrollo social y económico; del nivel de calidad de gestión estatal de los servicios públicos; de una infraestructura vial, de la mano de obra, de los gestores de administración de empresas públicas y privadas los ingenieros, médicos y todos los profesionales que dependen de los conocimientos y habilidades que los educadores traspasan a los jóvenes. Mucho de esto tiene que ver con ese concepto abstracto que los economistas denominan la productividad global de los factores.

Para alcanzar este objetivo las empresas tienen que realizar inmensas inversiones en capital físico y humano. Lo primero resulta oneroso y aprieta los flujos de caja a todos, lo segundo resulta muy laborioso, dado lo precario del Sistema educativo nacional. Solamente con progreso en ambos campos el empresario estará listo para disputar mercados, pero no es suficiente porque la productividad complementa la competitividad y para ello es necesario dar la confianza para lograr la inversión necesaria y se da inicio a un ciclo virtuoso, lo cual es muy difícil cuando por todos lados continúan brotando señales negativas por el pus de la contaminación corrupta regada por el país. Aquí un aplauso a la Dra. Diana Salazar, fiscal general que ha dado inicio a una cirugía mayor para extirpar este cáncer que corroe al país.

El proceso de adquirir credibilidad es lento y trabajoso. Mientras que el el de perderla es instantáneo; especialmente aquí en un país que se ha establecido una cultura del auto engaño que hace muy difícil ser competitivos pues se conoce que existe mayor corrupción que transparencia. El presidente de la República en febrero último presentó el plan de desarrollo para el nuevo Ecuador y la estrategia territorial nacional 2024-2025. En el destacó que este es el fundamental instrumento al que se sujetarán las políticas, programas y proyectos públicos; la programación y la ejecución del presupuesto del Estado y la inversión y asignación de los recursos públicos. Además, indico que para esto se ha contado con la colaboración y aportes de múltiples actores tanto de la sociedad civil, líderes comunitarios, academia etc. que participaron en su elaboración. Éste se basa en 4 ejes, 9 objetivos, 70 políticas y 105 metas ancladas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 2030).

Para que esto surta efecto y a más de ser competitivos es necesario recuperar los flujos de caja basados en la confianza con inversiones que se empernen en el país y no capitales golondrinas que generan desequilibrios. Se necesita inversiones que generen fuentes de trabajo, con empresas que aprovechen de los acuerdos de libre comercio que nos permitan participar en la economía global donde se enfrenta a productores de todo el mundo, por qué cuando no hay lugar a la competencia lo único que ocurre es que existe incompetencia.

Cada día es más evidente que la competitividad de los bienes y servicios de ecuatorianos, dependen de una íntima relación que debe existir entre el sector privado y el Estado, pues los agentes económicos necesitan de buenos y eficientes servicios públicos, reglas claras de juegos que se cumplan a rajatabla, un costo del dinero a tasa de interés internacionales ya que es un país dolarizado qué debe ser aprovechado como una ventaja y finalmente que un Estado que haga respetar y a su ves respete la ley y el orden.



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