Lunes, 28 Noviembre 2022
Casa de la Cultura, octubre del 2019. Casa de la Cultura, octubre del 2019. Redes

Amnistía alcahueta Destacado

 

Hay que separar la paja del trigo. Bueno, no siempre ocurre así, y eso es lo que está pasando con el informe sobre peticiones de amnistías aprobadas por la Comisión de Garantías Constitucionales que será presentado en el Pleno de la Asamblea Nacional. Están metiendo en un mismo saco a todos: incendiarios, secuestradores, defensores de la naturaleza.

¡Nos quieren meter gato por liebre! El proponente de la gran jugada es Pachakutik. La buscan sacar barata arropados por leyes prodelincuenciales.

En esta especie de lista de Schindler criolla (hay 269 nombres) quieren pasar de agache a los que incendiaron y saquearon la capital en octubre del 2019; los que secuestraron a policías en la Casa de la Cultura; los que cerraron los pozos petroleros en la Amazonia; los que quemaron la Contraloría. En fin lo que llenaron de terror a la capital escondidos en sórdidos pensamientos conspiradores. Ese día la democracia estuvo en vilo.

La amnistía es perdón y olvido. Se extingue la acción penal y la pena. Es un borra y va de nuevo.

El secuestro no es susceptible de amnistía. Solo hay que aplicar el marco jurídico.

La amnistía cabe cuando hay delitos políticos, incluso en el casos de rebelión y terrorismo, pues así está tipificado en el código penal. Por eso el pleno de la Asamblea debe razonar y votar por procesos, no en combo, para evitar la zapada política de Pachakutik, y dejar afuera de la lista a los secuestradores para que respondan ante la justicia.

Ni perdón, ni olvidó.

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