Martes, 30 Noviembre 2021
Hipocresía legal

Hipocresía legal Destacado

 

Dejémonos de hipocresías. La rehabilitación en las cárceles es un sofisma. La violencia carcelaria es una realidad cruda y pestilente, bañada por ríos de sangre de gente inocente, de fuera y dentro de las cárceles. Tan solo en el 2021 van 382 internos masacrados, en cuatro distintos amotinamientos.

Son cárceles de terror.

Que la crisis carcelaria es producto de años de abandono, de la ausencia estatal, cierto.

Que es un problema estructural, de instituciones caducas y sin presupuestos. Muy Cierto.

Que tenemos un marco legal, con nudos y candados, que hacen imposible una acción efectiva y rápida para frenar la violencia carcelaria. Es real.

Que la reacción del Gobierno Nacional ha sido tardía, es lo lamentable. En medio de todo está la disputa de territorios entre bandas criminales y del narcotráfico. O si usted prefiere agregar las teorías de conspiración, está en su derecho amigo lector.

Hasta aquí lo único que ha podido frenar la violencia dentro de los recintos penitenciarios ha sido la presencia de los militares y policías. La militarización de las cárceles es el camino de la pacificación. Acaso quieren lograr la paz con palabras, papeles y palmaditas. No. Eso no funciona. Los violentos dejarán de serlo cuando sientan el peso de la ley y las armas. Entiéndase uso progresivo de la fuerza.

Mientras el país se divide entre defensores de los derechos humanos, aferrados de manera taxativa a la Constitución y convenios internacionales, y de otros que propugnan una mano más firme a la hora de aplicar la ley y el orden, hay un país que mira absortó cómo el fariseísmo se enseñorea en los medios de comunicación, en las redes sociales y la opinión pública, atando las manos del Estado. Lo primero que debemos debemos desterrar es la hipocresía legal.

 

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