Jueves, 30 Junio 2022
El estado y la coacción legítima

El estado y la coacción legítima Destacado

 

Por Carlos de Tomaso

Mientras Monseñor Luis Cabrera proclama que “construyamos puentes y no muros” la movilización convocada por la CONAIE, para imponer a la fuerza una agenda, cierra puentes, carreteras, pequeños negocios, y utiliza la violencia contra ciudadanos comunes que salen a trabajar; quieren agravar el caos haciendo que la Asamblea Nacional tramite la revocatoria al decreto de estado de excepción que constitucionalmente fue decretado dadas las circunstancias.

Estamos frente a una situación de coacción, entendiéndose como la presión, fuerza o violencia que se ejerce sobre una persona para obligarla a que haga o diga algo contra su voluntad, siendo un atentado contra la libertad al utilizar amenazas, fuerza o violencia para que la persona pierda la libertad para actuar voluntariamente.

Lo que debe entenderse es que no existe coacción legítima contra el Presidente, no puede usarse la fuerza y el caos para obligarlo a tomar decisiones. Al contrario, la única coacción legítima la tiene el Estado, quien puede ejercer su fuerza para exigir el cumplimiento de la ley para mantener la paz y la seguridad interna del Estado. Por eso la constitución concede herramientas como el estado de excepción para controlar coacciones ilegítimas y también está la coacción legal se encuentra establecida en el código penal de cada país, donde se estipula cuáles son las coacciones ilegítimas sujetas a castigo por parte del Estado.

Nuestro Código Penal tipifica como delito – con duras penas- algunas conductas que buscan coaccionar al Gobierno: a) La Rebelión: La persona que se alce o realice acciones violentas que tengan por objeto el desconocimiento de la Constitución de la República o el derrocamiento del gobierno legítimamente constituido y por tanto se levante en armas, para derrocar al gobierno o dificultar el ejercicio de sus atribuciones, impida la reunión de la Asamblea Nacional o la disuelva, promueva cualquier movimiento armado para alterar la paz del Estado; b) Actos hostiles contra el Estado: La persona que participe en actos de hostilidad o en conflictos armados contra el Estado; c) La Paralización de un servicio público: La persona que impida, entorpezca o paralice la normal prestación de un servicio público o se resista violentamente al restablecimiento del mismo; o, se tome por fuerza un edificio o instalación pública; d) El Sabotaje: La persona que con el fin de trastornar el entorno económico del país o el orden público, destruya instalaciones industriales o fabriles, centros comerciales, puertos, canales, embalses, minas, polvorines, vehículos o cualquier otro medio de transporte, bienes esenciales para la prestación de servicios públicos o privados, depósitos mercancías, explosivos, lubricantes, combustibles, materias primas destinadas a producción o al consumo nacional, vías u obras destinadas a la comunicación o interrumpa u obstaculice la labor de los equipos de emergencia.

Creo en la legitimidad y necesidad de atender los reclamos sociales; pero también creo que el único diálogo válido es el libre, sin amenazas, sin coacción, razonable y democrático. Para lo demás, apliquen la Ley.

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