Jueves, 30 Junio 2022
¿Diálogo?

¿Diálogo? Destacado

 

Por Alberto Dahik

El diálogo es el mecanismo más idóneo para resolver diferendos y para llegar a acuerdos. Pero el diálogo presupone voluntad de las partes, entendimiento de que hay que ceder y, sobre todo, el respeto a la ley y a las normas de la convivencia civilizada.

La Conaie, y más específicamente su dirigencia, está cada vez más alejada de los supuestos sobre los cuales se basa el diálogo. En el proceso de ir al diálogo cometen infinidad de delitos: destrucción de bienes públicos, secuestros de fiscales y periodistas, destrucción de propiedad privada, chantaje a empleados de empresas privadas para que se unan a sus manifestaciones, tratar de obligar a empresarios libres a que cierren sus negocios, obstaculización de la libre movilización de ciudadanos, etcétera.

Pero no solo eso, sino que además públicamente dicen que no quieren el diálogo sino la caída del presidente de la República. Y por encima de todo, condicionan: “O se acepta todo o no queremos nada”. Y entre los puntos que plantean están asuntos que garantizan la no viabilidad de la sociedad. Bajar los combustibles, por ejemplo, es aumentar el déficit, es destruir las finanzas públicas, sin cuya estabilidad no hay sociedad viable.

Sería interesante que la Conaie, por ejemplo, exhiba los logros de todos aquellos municipios y prefecturas donde han tenido el control durante bastante tiempo: ¿tienen promedios mejores que el resto del país? ¿Las obras que han hecho están con precios por encima o por debajo de la media? ¿Están sus finanzas en buena situación? ¿Hay o no hay nepotismo en esas administraciones?

Preguntamos: con sus marchas a través de décadas, ¿han logrado que la clase indígena —de cuya pobreza todos los ecuatorianos queremos que salga— mejore más que el promedio de los ecuatorianos?

¿Era posible dialogar con Hitler, con el Ayatola Khomeini o con Osama Bin Laden? Sus extremismos hacían imposible ese diálogo.

Si en un matrimonio una persona es esquizofrénica y le pega a la otra permanentemente, ¿cabe el diálogo? No, cabe la separación y la aceptación de la persona enferma que tiene que curarse con ayuda profesional. Si un socio es ludópata y roba en la empresa, ¿cabe el diálogo? No, seguirá robando, a menos que un profesional lo saque de la adicción a la ludopatía.

La Conaie, más específicamente su dirigencia, no cree en el Ecuador ni en la ley ni en las instituciones. Se han radicalizado al punto en el cual no aceptan nada que no sea lo que piensan y, peor aún, tienen intenciones que lamentablemente concuerdan con el mariateguismo, con una visión de la destrucción del Estado y sus instituciones.

Ante eso, solo cabe la aplicación de la ley, el precautelar el derecho de la inmensa mayoría que quiere paz y trabajo, frente a una minoría que cree en el secuestro de la mayoría. La gran tragedia es que el interés político y el cálculo hacen que el resto de la sociedad no se aglutine en torno a la ley, sino en torno a otros fines.

La agenda de ciertos líderes no es compatible con la convivencia civilizada, y ellos manipulan a la mayoría del pueblo indígena que no quiere esto. Ojalá el diálogo funcione. Yo dudo.

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2 Responses Found

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    EFREN TELLO ESPINOZA Miércoles, 22 Junio 2022 20:41

    Alberto Dahik era un ludópata de las devaluaciones de nuestra moneda, el sucre, para hacer fortuna “bien habida”: en tiempos de León Febres Cordero de 200 a 600 sucres por 1 dólar, en tiempo de Sixto Durán Ballén de 1.500,00 a 3.000,00 sucres por 1 dólar. Su ludopatía causó estragos en la vida de todos los ecuatorianos y él muy satisfecho de sus picardías huyó a Costa Rica a disfrutar lo robado en su juego. Hernán Ulloa, juez de Correa en 2012, hoy presidente del CPCCS impuesto por la policía por orden de Lasso, le perdonó sus fechorías. Este juego patológico de él y su clase afectó todas las áreas de nuestra sociedad, generalizando la pobreza y la miseria extrema. Dahik es igualito a Laso, lo único que les preocupa es hacer dinero como sea, y son muy irritados y amenazadores cuando alguien los interfiere. Esta la razón de su xenofobia al sector indígena.
    Su criterio sobre la educación pública era que ésta únicamente debía enseñar las cuatro operaciones fundamentales, es decir sumar, restar, multiplicar y dividir, y, a leer y escribir el nombre, que no necesitaban más para vivir en democracia; enseñarles más era botar dinero porque iban a ser agricultores, carpinteros, barredores de calles… Hoy su xenofobia a los indígenas y al pueblo en general ha crecido porque ya no los pueden engañar, hay académicos, humanistas, profesionales del derecho… en sus filas. Hoy, Lasso despilfarra millones de dinero público en marketing pretendiendo engañarnos para seguir en la jugada con su argolla.

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    EFREN TELLO ESPINOZA Miércoles, 22 Junio 2022 20:35

    Lasso un año ha pasado amenazando y chantajeando con la muerte cruzada, ha sido una amenaza tan cansina, que ha terminado en la muerte de su gobierno. Lasso no da más, ha demostrado que no puede con nada, y lo peor que toda su ineptitud quiere trasladar a otros. Echarles la culpa a Correa y a Moreno de la inseguridad de hoy, después de haber ganado 287,000.00 dólares diarios con el primero, y haber cogobernado con el segundo, es actuar con falsedad y desvergüenza descarados, es no salirse de su filosofía del ¡qué chucha!
    Afirmar que los responsables de la inseguridad de Guayaquil el día de hoy, son sus alcaldes de las dos últimas décadas, dan crédito a la afirmación de Nebot, hermano de su consuegro, de que el presidente está demente.
    Según Lasso él no es responsable de nada, y como no responde en nada, tienen toda la razón los ecuatorianos que desde el 1 mayo y a toda voz exigen: FUERA LASSO FUERA.

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