Sábado, 04 Febrero 2023
Interés: mucho ruido

Interés: mucho ruido Destacado

 

Por Walter Spurrier

El Banco Central dio a conocer el nuevo esquema de tasas de interés que regirá desde 2022, con el objetivo de bancarizar a la población que hoy se mantiene alejada de la banca.

En la Fundación Ecuador Libre, que elaboró el plan económico del presidente Lasso, se aspiraba a una modernización integral: llegar a un sistema de mercado que incorpore a los no bancarizados al sistema. Con el mecanismo actual, de bajar las tasas a dedo, la tendencia del sistema financiero ha sido prestar en montos mayores a clientes confiables, reduciendo el número de operaciones. Quienes quedan fuera son los emprendedores —desconocidos para la banca— que montan su primer negocio.

Con el nuevo esquema no se logra este objetivo. La ley no acompaña a las buenas intenciones. El marco legal dispone el dirigismo en tasas de interés. Un esquema moderno se queda en la gaveta para cuando cambie el marco legal, lo cual no es para mañana, ya que el sistema existente refleja lo que la población piensa de cómo debe funcionar el sistema financiero.

El nuevo esquema mantiene la amplia segmentación del crédito según su destino (pymes, microcrédito de acumulación simple, inmobiliario), cada uno con su propia tasa máxima. Estas tasas máximas son ligeramente inferiores a las vigentes hoy. Los nuevos topes, al ser más bajos que los actuales, acallarán las críticas de quienes esperaban se fijen a dedo tasas de interés mucho menores, y a la vez, se evita señalar tasas máximas bajas que obstruyan el funcionamiento del sector financiero. El mayor logro del nuevo sistema es no empeorar el obsoleto sistema vigente.

Una meta de la nueva ley es dar una base objetiva a la fijación de tasas, para evitar arbitrariedades: cambiar el dedazo en el señalamiento de tasas por una fórmula. Se ponderan costos, riesgos, inflación y rendimiento esperado del capital para determinar cuál debe ser el tope. La fórmula no hace mucho sentido, más allá de evitar que el interés se fije a dedo.

Las autoridades estudiaron adoptar un sistema de dos bandas de tasas: uno para los clientes con historial crediticio y otro para los nuevos por bancarizar, con tasas más altas pero mucho menores que las del chulco. Pero igual, la ley tampoco permite las bandas.

A futuro, las tasas máximas fluctuarán según cómo varíen los elementos de la fórmula. Las autoridades esperan que a la baja, ya que la reforma tributaria debe reducir el riesgo país, y la recuperación económica bajará las tasas para depósitos, una de las principales variables. Pero estimamos que más pesarán factores que lleven al alza: las fórmulas se calcularon con valores a septiembre. La inflación estaba en 1,1%; ahora, en 1,8 % y al alza. En 2022 la banca tendrá que hacer más provisiones por la cartera vencida, lo cual aumenta sus costos. Tal vez cuando en julio haya que aplicar la fórmula para recalcular los topes, las tasas máximas irán al alza. Y a lo mejor se cambia la fórmula.

La baja de las tasas de interés vendrá el día que la economía se abra a los capitales. El impuesto a salida de divisas es un factor que los ahuyenta. También favorecerá la modernización de la legislación bancaria. La expectativa de la venta del Banco del Pacífico es que venga un banco extranjero dispuesto a traer fondos captados en otros mercados para prestar acá. Hay mucha tela por cortar.

Valora este artículo
(1 Voto)

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.