Miércoles, 17 Agosto 2022
Cusín: ¿Liberal?

Cusín: ¿Liberal? Destacado

 

Por Francisco Swett

Cuando en 1999 fue necesario romper el paradigma del régimen monetario fuimos unos pocos los que nos aventuramos a articular y promover activamente lo que se consideraba una verdadera locura: cambiar la moneda y quitarle al Banco Central el monopolio del señoraje. Fue el cambio más radical posible en la estructura de la economía ecuatoriana.

Dos décadas después, quienes conceptualizamos el cambio de paradigma monetario podemos argumentar que la dolarización (que se inició con niveles de liquidez de menos del 20% del PIB) se mantendrá, sin necesidad de “protección”, en la medida en que los ecuatorianos la prefieran a cualquier alternativa. Es paradójico, pero los personajes que hoy presumen de dar cátedra de política económica son varios de los mismos que combatieron con toda su fuerza a la dolarización y prefirieron que la economía se incinerara en 1999. Son quienes ahora proponen que lo que hay que hacer es reforzar el régimen administrativo y fiscal imperante. Hay un pretendido dominio intelectual, injustificado en la teoría y la práctica, sobre los temas de la economía en un medio que no da más porque el modelo del Estado ecuatoriano es disfuncional, lo que queda demostrado una vez más con la proforma presupuestaria de 2022.

La estructura fiscal data de la década de los setenta y ha sido parchada innúmeras veces. Las prescripciones fiscalistas basadas en simple contabilidad numérica no funcionan Entretanto, el MEF prevé que el ingreso de los hogares permanecerá estancado y ello anulará la promesa del presidente de crear dos millones de empleos durante su mandato; el régimen tributario demandará más tributos a ser pagados por el 5% de ecuatorianos que son los efectivos contribuyentes; la tenaza burocrática del Estado seguirá apretada y el gasto público crecerá con su acostumbrada fuerza inercial. El punto es, entonces, ¿por qué razón el mayor caudal de preocupación de los líderes intelectuales de Cusín es el equilibrio fiscal estático en un sistema que tiene un faltante permanente de un tercio de sus recursos?

Hay, como en 1999, riesgos sistémicos. La buena teoría y la experiencia endorsan la posición de que la forma de salir del empantanamiento tiene que sustentarse en un crecimiento ético que, para lograrlo, demanda incrementar los recursos de inversión pública focalizada en bienes públicos de alto rendimiento económico y social, y en darle los grados de libertad requeridos a la producción para que cumpla su función de crear valor agregado. El advenimiento del ciclo de expansión le devuelve los recursos al fisco, como ocurrió en 1985 cuando crecimos por encima del 4%, bajamos la inflación no obstante los ajustes fiscales que fue necesario hacer por la irresponsabilidad fiscal previa, y tuvimos superávit en las cuentas del sector público consolidado. Considerando la importancia de la oportunidad de las medidas, las señales fueron inmediatas, en la primera semana y el primer mes, para corregir los desequilibrios heredados y no esperar pacientemente a que transcurra medio año sin articular acciones concretas que hagan cambiar las expectativas.

¿Es Cusín liberal? ¡No lo es! Su carta de presentación es su influencia notoria; son los guardianes del status quo, y, por el momento, tienen el oído del presidente.



OBJECIONES PUNTUALES AL PGE Y A LEY TRIBUTARIA

  1. Es una copia carbón de los PGE-recientes, con gastos duplicados, anunciando el incremento del tamaño del Estado.
  2. Arrastra una brecha de recursos de $9700 millones, una tercera parte del total.
  3. Con un crecimiento de 2.8% no hay absorción de empleo que genere remotamente 500000 plazas el próximo año.
  4. Asume dos situaciones que no hay en economía: (1) que ésta sea inmóvil y estática. (2) que sea lineal y que el PGE debe ser un ejercicio contable de sumas y restas, sin utilidad económica normativa.
  5. El PGE tiene un cordón umbilical a la ley de tributación, ley que propone tasas regresivas de captación; ignora el efecto de irradiación de los impuestos sobre los precios relativos; es recesiva en carácter; eliminará la facturación pues quita los incentivos; destruye la facturación al quitar los incentivos; no amplía la cobertura de la red impositiva.

Es una ley que un gobierno que se auto-estila liberal: condición que no amerita.

Los jerarcas intelectuales de Cusín. Los más escóndanos opositores a la dolarización ahora proponen adoptar estas políticas, al buscar inexistentes equilibrios fiscal, sin crecimiento. Una fórmula fallida.

Los señores de Cusín, al considerar que el tamaño del Estado no cuenta, ponen en evidencia una inaceptable ignorancia de lo que se debe acercar para sacar al país del empantanamiemto que iniciaron en el gobierno de Moreno.

Su divisa es la de ser la versión Mahuad 2.0 de gobernar, que quiere dirigir los destinos del país.

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1 Response Found

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    MIGUEL Martes, 09 Noviembre 2021 21:31

    En un país de libertades no tiene nada de malo reunirse, en especial si se tratan de mentes célebres que no buscan otra cosa que el bienestar del país, pero cuando aparecen los intereses particulares y buscan aprovechar de que la aceptación del Presidente va en picada por sus propios errores, y expresan sus brillantes ideas salvadoras para el pueblo que día a día sufre las consecuencias de los errores del gobierno de turno. Señores hablen por si mismos y no a nombre de quienes no les hemos dado vela para este entierro.

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