Martes, 30 Noviembre 2021
Sobre la carta de Xavier…

Sobre la carta de Xavier… Destacado

 

Por Melvyn O. Herrera

Nunca había leído ni escuchado a Xavier Lasso, de quien se conoce es comunicador del “correato” siendo a la vez hermano de Guillermo el actual presidente de este país, quien es el “vejé” de esa familia -como se conoce en Manabí al último hijo- en este caso de once hermanos que procrearon la dama portovejense Nora Mendoza y su esposo, el ejecutivo quiteño Enrique Lasso.

La curiosidad me hizo buscar en las redes dicha misiva, porque presumía que Xavier de alguna forma correspondería al noble gesto que en la campaña electoral tuvo su hermano Guillermo Santiago, cuando visitando la pequeña casa donde ellos crecieron en el barrio Orellana de Guayaquil y le preguntaron sobre las públicas diferencias con su hermano Xavier, respondiendo el actual presidente que por respeto a sus fallecidos padres se abstenía de hablar de ese delicado tema.

La carta que refiero discurre en una cansina narración de barrios guayaquileños y costumbres familiares, sin nada agradarme ni el estilo peor el fondo de la misma, ya que como en la tauromaquia, después de capotear al burel, al final se le clava la estocada, no correspondiendo así a la generosa actitud que tuvo su hermano, sino que Xavier se unió al surgir de los perdedores de la elección presidencial, para haciendo mérito al calificativo que muchos le dan, de ser un Caín, termina espetando contra Guillermo una desafortunada fraseología en la que menciona hasta a la madre de ellos. Mal sabor me dejó esa lectura, convenciéndome de que Xavier y sus adláteres ignoran la Máxima China, especialmente el último mandato, que es la que tiene a este país como casi la primera potencia mundial. Les recuerdo dicha Máxima: No vagar, no robar, no envidiar.

El contenido de esa carta tendría la flagrancia de ese mandato chino, más del último, mismo que los asiáticos convierten en algo positivo, al no envidiar a quienes poseen riqueza, sino que contrariamente, ellos los imitan. Profunda diferencia de las actitudes que por estas tierras morenas los políticos arribistas pregonan, aupando a las masas contra quienes trabajan sin robar y muestran lo que poseen para ser imitados, no envidiados. Insisto en esta sencilla fórmula y conducta de vida que presencié en el Pekín profundo hace algunos años.

En estos días en que se han alborotado todos quienes caen en la descripción de quienes no practican la Máxima China, es bueno que razonemos que ellos son los que tienen a este nuestro Ecuador del alma postrado en la inseguridad, pobreza y la desesperanza; siendo estas palabras una invitación a razonar sobre la sencilla conducta de los chinos, que de realmente comunistas solo tienen el compartir esa forma de ser y de existir, como una vez más periodísticamente traigo a colación, siendo esa la fórmula de su éxito colectivo.

Valora este artículo
(5 votos)

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.