Martes, 19 Octubre 2021
El otro Fondo Monetario

El otro Fondo Monetario Destacado

 

Por Vicente Albornoz

Hace años había un Fondo Monetario que no nos creía nada, que no creía en nuestras promesas y que sólo firmaba un acuerdo con el Ecuador después de que hayamos hecho reformas.

Hoy hay otro Fondo Monetario, uno que, para sorpresa de muchos, sí cree en nuestra palabra y que está dispuesto a hacer un acto de fe en el Ecuador, incluso cuando le presentamos planes ambiciosos.

Porque la renegociación del Acuerdo vigente (que se hizo público el jueves) presenta un programa de ajuste económico muy ambicioso, basado en una fuerte reducción el gasto público en los próximos dos años. Adicionalmente, el ajuste total va a ser un poco menos fuerte de lo que se tenía planeado.

Que un gobierno le prometa al FMI que va a reducir el gasto público no es nada nuevo. Que el FMI nos crea, eso sí es una innovación.
Para entender la lógica de lo que está pasando con el Fondo hay que retroceder hasta el año 2008 cuando tuvimos el último superávit fiscal, en otras palabras, esa fue la última vez en que el sector público gastó menos de lo que tenía. Desde ese año, siempre gastó más, por lo que tuvo que endeudarse y endeudarse. Por eso, la deuda pública se sextuplicó entre 2009 y 2021.

Pero en 2018 se cambió el equipo económico y se empezó a tratar de cambiar el rumbo de las finanzas públicas. En el 2019 ya firmamos un acuerdo con el Fondo que no pudimos cumplir (porque nos cayó una pandemia), pero sí pudimos mostrar la clara intención de ajustar ese destructivo déficit. En el 2020 firmamos un nuevo acuerdo, que sigue vigente luego de la renegociación del mes pasado.

Y los compromisos que adquirió el Ecuador con este acuerdo se los ha podido cumplir en una abrumadora mayoría. Se cumplieron todas las metas que nos impusimos para diciembre 2020 y todas menos una de las metas que teníamos para abril 2020. Ese enorme mérito del gobierno anterior, sumado a una transición muy organizada hacia el gobierno actual, hizo que el Fondo empiece a creernos.

Ahora el Ecuador renegoció ese acuerdo y se propone reducir el gasto público en los próximos dos años en el equivalente a 3,3 puntos del PIB, mientras que espera aumentar las recaudaciones en el equivalente a 1 punto del PIB. O sea, algo más de las tres cuartas partes del ajuste sería por el gasto público y algo menos de un cuarto sería por aumento de recaudaciones de impuestos.

Y el FMI no sólo que nos creyó, sino que nos va a dar $ 2 500 millones en préstamos baratos y de largo plazo si cumplimos esa promesa.

El hecho de que el FMI nos crea al nivel de poner tanta plata nos debería dar la tranquilidad de que tenemos plan económico sensato que busca darle sostenibilidad a la economía. El reto ahora es aprovechar la oportunidad que eso implica.

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