Lunes, 27 Septiembre 2021
Acuerdo con el Ecuador

Acuerdo con el Ecuador Destacado

Por Alberto Dahik

Renegociado en muy buenos términos con el Fondo Monetario Internacional, el Ecuador logra una revisión del acuerdo heredado del gobierno anterior con dicho organismo. El correcto paso de ir al FMI que dio Lenín Moreno debió haber sido tomado ya en el 2015 por el gobierno de la FaRC, familia revolución ciudadana. No lo hicieron, y agravaron la profunda crisis que ya se veía con claridad hacia el año 2016: el agotamiento de un modelo perverso y equivocado de despilfarro, pésimas inversiones, Estado obeso y mil pecados más.

Con un ministro cuya experiencia con el FMI es muy amplia, el país logra suavizar el ajuste, que de todos modos es importante, ampliar los plazos para llegar a la meta del equilibrio fiscal, y reducir la meta de incremento de los ingresos tributarios. Pero más allá de los aspectos numéricos, sobre los cuales muchos respetables economistas se pronunciarán, debemos analizar el título de esta columna: Acuerdo con el Ecuador. No es un acuerdo con el Gobierno, es un acuerdo con el país, del cual, siendo el Gobierno su legítimo representante, es el encargado de la negociación, a nombre de todo el país.

Porque creer que la crisis del Ecuador de hoy se resuelve únicamente con acciones del Gobierno, o que los fondos del FMI son la solución a los problemas nacionales, es una suposición de ingenuidad total.

El acuerdo es con el Ecuador, porque a la Asamblea le toca cumplir en cambiar esas leyes que hay que cambiar, para modernizar nuestra sociedad y para buscar una economía libre, social de mercado, la única que ha producido riqueza y bienestar en el mundo. Es con el Ecuador, porque a los empresarios les toca asumir el reto de invertir y competir ante la apertura comercial tan lógica y beneficiosa que busca el Gobierno y que acertadamente conduce el ministro de la Producción, apertura que es indispensable para nuestro país y sin la cual seguiremos estancados. Es con el Ecuador, porque a los jueces les toca resolver con justicia y en forma honesta los conflictos; porque a los trabajadores les toca el esfuerzo grande de ser más productivos, de emprender las tareas pensando en que su labor es esencial para poder incursionar en el mundo, y para poder generar más divisas y crecimiento económico. Y es con el Ecuador, porque le toca al sector público entender su realidad, y reducirse al tamaño que debe reducirse, y tener transparencia en sus acciones.

El Ecuador no es el Gobierno, y el Gobierno no es el Ecuador. Estamos en un momento de problemas acumulados tan, pero tan graves, que si no entendemos lo que son objetivos nacionales, y usamos el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional como un paso hacia adelante, y si no fijamos metas de ir hacia una economía libre y sostener esos objetivos por un mínimo de 30 años, la pobreza, la frustración, el estancamiento económico, causa primaria de la falta de recursos para atender lo social, generarán un caldo de cultivo para una conflictividad que será demasiado dolorosa y tal vez insostenible.

El acuerdo con el FMI, más allá de sus cifras y metas específicas, debe llevarnos a entender que el Ecuador o cambia en su estructura y mentalidad o muere.

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