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¡Viva la (in) justicia!

¡Viva la (in) justicia! Destacado

Por Jorge Gallardo

La cascada de sentencias a favor de acusados por diferentes delitos, permite concluir que nuestros jueces ni se compran ni se venden; son incapaces de cometer una injusticia.

Lo mismo da que los casos que juzgan tengan que ver con temas de bandas criminales que operan interna y externamente desde las cárceles; con órdenes de secuestrar, extorsionar, arreglar cuentas (sicariato); con narcotraficantes que usan pistas clandestinas de aterrizaje, introducen drogas en la carga portuaria, reclutan pescadores artesanales para transportar alijos por los mares; con sujetos que sin tener acreditación de importadores y de comerciantes, convierten sus casas en bodegas de almacenamiento de productos y equipos farmacéuticos, también de armamento sofisticado y piezas patrimoniales valiosas; que comercializan productos a precios exorbitantes y en sus bolsillos portan centenares de miles de dólares, que los “florean” inclusive a través de las redes sociales. No importa si los casos tengan que ver con peculados y abusos en la función pública; tampoco con sobreprecios escalofriantes en la ejecución de obras, enriquecimiento ilícito, etcétera, etcétera.

Es de imaginar cuán mal quedan frente a estos impolutos e inmaculados jueces aquellos fiscales que presentan una cantidad importante de pruebas acusatorias. Qué fiasco debe ser para aquellos policías que tantas veces, tras largos meses de investigación y de acumulación de evidencias, deben pasar la vergüenza de la “equivocación” ante jueces que no dan valor a su trabajo y sentencian a favor de los que eran culpables, “aparentemente”. Cómo serán de mal vistos por sus propios colegas honorables, los jueces que terminan dictando fallos condenatorios.

Merece que haya una muy prolija investigación/depuración de lo que acontece –no sólo ahora, sino desde hace mucho-, con los administradores de justicia en nuestro país. La percepción ciudadana es que, por decir lo menos, hay ligereza si no alguna efectiva forma de “engrase” para resolver los casos judiciales, más sonados y en todos los ámbitos del delito, que en el Ecuador se conocen. No debe permitirse que la situación empeore.

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