Lunes, 15 Agosto 2022
La Fiscal General y su trabajo

La Fiscal General y su trabajo Destacado

Por Jorge Gallardo

Es tal la podredumbre comprobada en la administración de justicia, que parecería un “arar en el mar” lo que viene haciendo la fiscal Diana Salazar.

Aun salvando las necesidades presupuestarias, el marcado déficit de fiscales, las presiones y amenazas de los prófugos, presos, procesados, investigados, abogados y amigos de todos estos (políticos, ricachones, jueces, antisociales, etc.), Salazar ha resuelto –y eso merece el aplauso y reconocimiento generales-, no detenerse y menos dar marcha atrás en su lucha contra la corrupción, delincuencia organizada y común, sino todo lo contrario: avanzar y hacer todo lo que esté a su alcance para que los culpables paguen sus culpas y ocupen el espacio que les toca en la prisión.

Ella ha hecho bien en declarar que no perderá su tiempo en los casos pequeños, como es el propósito de supuestos críticos de su gestión, quienes en la realidad quieren distraerla de los casos emblemáticos, de aquellos donde los roles protagónicos los tienen todos los causantes de gigantescos daños causados al erario nacional y que se han embolsicado personalmente millones y millones de dólares. Allí están los temas de refinerías, hidroeléctricas, ventas petroleras, seguros policiales y privados, mafias políticas, sobornos y desvanecimiento de glosas, violencia física y sexual, atracos y sobreprecios en la Salud, “inapapers”, entre otros.

No es fácil, con seguridad, la lucha de la Fiscal General, cuanto más cada día le toca observar cómo jueces, amparándose en leguleyadas, desestiman las motivaciones fiscales, liberan detenidos, anuncian archivos de causas, absuelven a personajes de “alto vuelo” y conocidos en el país como vulgares delincuentes. Aun así, ella persiste y pese a su disgusto declara que aportará con más pruebas acusatorias.

Los ecuatorianos tienen una obligación moral con doña Diana: apoyarla y respaldarla públicamente en el trabajo anticorrupción que viene desarrollando. Estar pendientes e impedir que se concrete –como es la pretensión de unos pocos y bien conocidos- su reemplazo en la Fiscalía. Ahora, sería fatal para el Ecuador.

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