Lunes, 08 Agosto 2022
EE UU y Rusia acuerdan profundizar la vía del diálogo para evitar la colisión en Ucrania

EE UU y Rusia acuerdan profundizar la vía del diálogo para evitar la colisión en Ucrania Destacado

 

Más diálogo para evitar una colisión con consecuencias dramáticas para Europa. El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, y el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, han acordado este viernes en una reunión en Ginebra continuar las conversaciones diplomáticas sobre la crisis con Ucrania y la expansión de la OTAN. En un pico máximo de tensión por la concentración de tropas rusas junto a las fronteras ucranias y cuando los esfuerzos diplomáticos se suceden, Blinken ha prometido enviar por escrito sus “ideas” y planteamientos a Moscú sobre sus demandas, que exigen a la Alianza Atlántica que no se expanda hacia Rusia y se retire de lo que considera su esfera de influencia. Tras esto se prevén nuevas conversaciones para desescalar la crisis mayúscula, que ha elevado la alerta en Kiev, la OTAN y la UE ante los temores de que Rusia inicie una nueva agresión militar a Ucrania.

Las conversaciones de Ginebra, al final de una ronda hiperactiva de diplomacia en varios frentes para atajar la tensión, no han supuesto un cambio de rumbo. Sin embargo, podrían comprar un tiempo que es muy valioso. Mientras se muestra abierta a más diálogo, Rusia, que ya ha concentrado a unos 106.000 soldados cerca de las fronteras ucranias, sigue movilizando tropas. El Kremlin solo tiene dos opciones, advirtió Blinken: “Elegir la diplomacia para la seguridad europea o un conflicto con consecuencias enormes”.

Tras una reunión de 90 minutos en un hotel de la ciudad suiza junto al lago Lemán, Lavrov desestimó la “histeria” occidental sobre Ucrania y reiteró que Moscú no tiene planes de atacar al país vecino. Los jefes de la diplomacia de Moscú y Washington, que mantuvieron conferencias de prensa separadas, dejaron la puerta abierta también a otra conversación entre el presidente ruso, Vladímir Putin, y el estadounidense, Joe Biden.

Rusia acusa a la OTAN de amenazar su seguridad y ha exigido reiteradamente una réplica por escrito al proyecto de tratado que envió en diciembre —cuando la situación empezaba a caldearse— a la Alianza y a Estados Unidos, a quien considera su interlocutor principal, en el que reclama que la Alianza renuncie a nuevos miembros entre los países de la antigua URSS (como Georgia y Ucrania, que recibieron la propuesta de adhesión en 2008, una membresía, sin embargo, que parece lejana por falta de reformas).

También exige que la OTAN y Washington paralicen toda actividad militar en Europa del este (donde no tiene bases, pero sí despliega batallones plurinacionales en rotaciones en Polonia y los países bálticos) y retire todas sus fuerzas de Bulgaria, Rumania y otros países excomunistas que se unieron a la Alianza después de 1997. Si Occidente no acepta sus demandas, ha advertido Putin, Rusia tomará medidas “técnico-militares” no especificadas para garantizar su seguridad.

La OTAN ya ha dejado claro que no admitirá el veto de Rusia a la membresía de un Estado soberano. Y este viernes, Blinken ha resaltado que no negociará con Moscú la política de “puertas abiertas” de la Alianza Atlántica (de la que es miembro España) y que tampoco habrá conversaciones “sobre Ucrania sin Ucrania”, como no se hablará de la OTAN sin la Alianza, o de la Unión Europea sin la UE. “Si Rusia quiere comenzar a convencer al mundo de que no tiene intenciones agresivas contra Ucrania, un muy buen punto de partida sería reducir la tensión”, dijo Blinken. (El País)

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