Jueves, 29 Septiembre 2022
El 3,4% de niños en Ambato sale a trabajar

El 3,4% de niños en Ambato sale a trabajar Destacado

 

Juan B. tiene 8 años y va a la escuela por las mañanas. Por las tardes no juega ni descansa, ya que tiene que vender tomate y arveja en el centro de Ambato para ayudar a la economía familiar. “Es el único sustento que tenemos”, dice su madre María. Ella vende verduras y legumbres mientas su hijo estudia.

En este sector comercial de la capital del Tungurahua es común ver a niños trabajando. Las tareas son cuidar los puestos de sus padres, vender frutas, papel higiénico, lotería o cualquier producto. Según la encuesta sobre Trabajo Infantil, efectuada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), entre enero y junio de este año, Ambato tiene una tasa del 3,4%. Le siguen las ciudades de Machala con el 1,5%, Guayaquil con el 0,3% y Quito con el 0,4%.

Los datos del INEC señalan que 270 340 niños, de entre 5 y 14 años trabajan en Ecuador. Esta cifra representa el 7,1% de la población en ese rango de edad.

Pobreza con rostro infantil

En los datos de 2021 del INEC, Tungurahua se encontraba en el octavo lugar con el 10,7% de su población infantil trabajando. Pese a que la cifra descendió, aún tiene un alto índice de trabajo de niños y adolescentes.

“En muchos de los casos son los familiares los que les hacen trabajar a los menores, como una forma de ayuda a la difícil situación económica”, explica Josué Gavilanes, secretario Ejecutivo encargado del Consejo Cantonal para la Protección de Derechos de Ambato.

Un informe de este organismo, en coordinación con el Programa de Trabajo Infantil, señala que se lograron iniciar 162 procesos a familiares por tener a los menores trabajando, entre 2020 y 2021. En lo que va de 2022, se presentaron 700 denuncias, pero solo una fue por trabajo infantil.

En Ambato, 12 de las 28 parroquias trabajan con el proyecto de Erradicación del Trabajo Infantil (ETI). Cada junta parroquial integró un departamento de ayuda social para ese objetivo. Más de 960 menores, entre 7 y 16 años, participan en el programa que se inició en abril del 2021 y ya tiene resultados.

Romper viejos moldes

En la parroquia Unamuncho, localizada al norte de Ambato, el departamento de trabajo social y psicológico colabora con 80 menores de edad de 52 familias. Paulina Fernández, miembro del ETI de Unamuncho, explica que en esta población se detectó a los menores laborando en agricultura, costura, zapatería y albañilería.

Fernández señala que parte de su labor es intentar disminuir las horas que trabajan los menores. “Para que, en un futuro, dejen esa actividad y se inserten al ciclo académico en las unidades educativas”, explica. Para lograr ese objetivo, se efectúan de manera permanente talleres con la participación de los padres. Los motivadores buscan garantizar el derecho a la recreación de los menores. El Comercio

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