Conmoción por el asesinato de dos ingenieros en Guayaquil

Mar 4, 2024

El crimen de dos ingenieros, cuyos cuerpos fueron desmembrados, incinerados y hallados en la cooperativa Balerio Estacio, noroeste de Guayaquil, ha generado indignación y preocupación en Ecuador. Ellos se encontraban supervisando una obra municipal.

El pasado 22 de febrero, el incendio de un vehículo en la maleza y cerca de un solar con una vivienda destruida de este sector alertó a la Policía y Bomberos. Al apagar el fuego descubrieron que en su interior se encontraban 12 restos humanos de dos personas.

Tras la investigación se descubrió que las víctimas eran dos ingenieros que se encontraban fiscalizando a una contratista municipal a cargo de aceras y bordillos en Flor de Bastión. Uno de ellos fue identificado como Kenny Steven Pinto Castillo, de 27 años.

Su familiares, en rueda de prensa el 1 de marzo del 2024, revelaron hechos preocupantes. Según su testimonio, los dos ingenieros fueron secuestrados horas antes del brutal crimen en lo que sería un caso de extorsión a las constructoras. Incluso, Kenny habría enviado un mensaje alertando de la situación.

Desde el 21 de febrero, su madre recibió múltiples llamadas de números desconocidos, pero también del celular de su hijo. En estas comunicaciones, le exigían el pago de 50 000 dólares para liberarlos. Además, se comunicaron con sus compañeros y enviaron una foto del ingeniero golpeado.

«Que alguien pague, que alguien me envié el dinero o me voy a morir», se escucha decir a Kenny en un audio difundido por sus familiares.

De forma preliminar, Teleamazonas conoció que la empresa para la que laboraban estaba siendo extorsionada. Y por ello, la defensa de la familia del ingeniero de 27 años asegura que hubo responsabilidad de omisión por las empresas y el Municipio, al no proveer de seguridad ante estos hechos.

Además, el abogado dijo que la empresa estaría negando la situación y atribuyó este doble crimen a un supuesto hallazgo de una ‘caleta’ durante la obra. «Se habla de millones de dólares que pertenecían a un grupo de delincuentes», añadió.

Este hecho continúa en investigación, mientras sus familiares piden justicia. «Es horrible. No se imaginan. Mi hijo es ingeniero, no es un delincuente», manifestó entre lágrimas su madre, durante la rueda de prensa.

Hasta este 4 de marzo del 2024, el Municipio de Guayaquil ni la empresa en la que laboraban ha emitido un pronunciamiento sobre este hecho.


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