Con la llegada del Domingo de Ramos, el próximo 13 de abril, autoridades ecuatorianas redoblan esfuerzos para proteger a la palma de cera, especie en estado vulnerable y vital para los ecosistemas del país.
El Ministerio de Ambiente y la Policía Nacional anunciaron este viernes una campaña nacional de concienciación y patrullajes, bajo el lema “Tradición y conservación van de la mano”, que busca reemplazar el uso de esta planta con alternativas como la paja toquilla, el laurel, el bambú blanco o especies ornamentales.
“Queremos que las tradiciones religiosas sigan vivas, pero sin poner en riesgo nuestras especies”, aseguró Glenda Ortega, subsecretaria de Patrimonio Natural, quien recalcó que este trabajo se realiza junto a ONGs, escuelas y comunidades, a través de talleres de capacitación y sensibilización.
El año pasado se decomisaron 2.608 kilogramos de palma de cera, una cifra preocupante según la Policía Ambiental, que desplegará 210 uniformados en todo el país para patrullar zonas de extracción y puntos de venta.
El objetivo de este año: cero decomisos.
“Vamos a estar en los bosques, mercados y ferias donde se suele comercializar”, advirtió el jefe de la Unidad de Protección del Medio Ambiente, Víctor Hugo Carrera.
La palma de cera puede alcanzar hasta 70 metros de altura y vivir por más de 200 años, creciendo en altitudes entre los 800 y 2.000 metros. Protegerla, aseguran las autoridades, no es solo una acción ambiental, sino también cultural y espiritual.
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