Muchos ecuatorianos esperábamos que los candidatos intercambien ideas y argumenten con
respaldos empíricos sus proyectos políticos aplicados a los cinco ejes propuestos; mientras ella
defienda su proyecto castro-chavista, él lo haga con el de democracia liberal, ambos con bases
ideológicas y su replicación al asumir el poder.
Todo lo contrario, asistimos a una sucesión de acusaciones, unas infundadas y otras
comprobadas, en una suerte de “tú eres mas mentiroso que yo” y “tú proteges a mas
delincuentes que yo”.
Los comentarios de expertos y la población en los diferentes espacios en redes, expresan a los
dos grupos en franca contradicción: correistas vs anticorreistas, los primeros exaltan como
ganadora a su candidata por sus cualidades agresivas, mientras los segundos al actual
presidente mas sereno, pero igual de acusador.
Cada grupo busca convencer al pequeño porcentaje de votantes indecisos que darán el triunfo a
uno de ellos, con ofrecimientos de dádivas como bonos, pero ningún plan serio basado en una
política fiscal obtenida de un sesudo análisis de las condiciones económicas y sociales actuales,
¿hubiera sido mucho pedir?.
Lo único rescatable el estrechón de manos al inicio, como muestra de tratar de entender el uno al
otro, buscando coincidencias para trabajar por un país que está siendo atacado y contaminado
por un guerra de delincuencia internacional, que noboistas y no noboitas, correistas y no
correistas deberían coincidir para hacer un solo frente, ¿hubiera sido mucho pedir?.
Proponer planes para un sistema de salud y educación que bajo la actual tecnología den
prioridad a la atención primaria de grupos vulnerables en asociación con las otras carteras,
liberándolos de las mafias hoy en evidencia, y luego al rescate de cada institución para la
construcción de nuevos hospitales y centros educativos, ¿hubiera sido mucho pedir?.
Al finalizar, un nuevo estrechón de manos que comprometa al perdedor a entregar planes para
que junto al ganador, trabajen para salvar al país del caos de la guerra, hubiera sido demasiado
pedir.
¿Quiénes tienen la razón? “Ni los unos ni los otros si no todo lo contrario” como el vulgo repite;
pobre país en el peor momento de su historia, acechado por una candidata que propone un
sistema socialista tapiñado fuera de lugar y un joven vanidoso que busca mantener una
democracia al amparo de sus contactos con el imperio en conflicto, un caldo de cultivo para la
narcopolítica, la narcoviolencia y la narcoeconomía, muy triste pero real.
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