Durante décadas, los multimillonarios han sido símbolos de éxito y poder económico. Sin embargo, en los últimos años ha surgido una nueva categoría dentro de esta élite: los supermilmillonarios, un grupo exclusivo de individuos cuya fortuna supera los USD 50 mil millones.
Según un informe de The Wall Street Journal, en 2024 solo 24 personas en el mundo pertenecen a este selecto grupo, acumulando una riqueza conjunta de USD 3,3 billones, una cifra comparable al PIB de Francia.
El crecimiento acelerado de las grandes fortunas
Cuando Forbes publicó su primera lista de multimillonarios en 1987, el ranking incluía 140 personas con un patrimonio combinado de USD 295.000 millones. En ese entonces, el hombre más rico del mundo era el magnate japonés Yoshiaki Tsutsumi, con USD 20.000 millones.
Hoy, el liderazgo lo ostenta Elon Musk, con una fortuna estimada en USD 419.400 millones, lo que equivale a más de dos millones de veces la mediana de riqueza de un hogar estadounidense.
Desde 2014, la participación de los supermilmillonarios en la riqueza total de los multimillonarios ha crecido de manera exponencial, pasando del 4% al 16% en apenas una década.
El papel de la tecnología en la nueva élite económica
El auge de los supermilmillonarios está estrechamente vinculado al sector tecnológico. Seis de las diez personas más ricas del mundo han construido su fortuna en esta industria, incluyendo a figuras como Musk, Bezos, Zuckerberg, Brin, Ballmer y Gates.
A diferencia de los magnates del pasado, que tardaban décadas en consolidar su fortuna, la riqueza en la era digital se acumula a una velocidad sin precedentes. Algunos empresarios, como Sam Bankman-Fried, lograron amasar miles de millones en menos de una década antes de su colapso financiero.
Sin embargo, esta riqueza es altamente volátil. La fortuna de los gigantes tecnológicos depende del valor de sus acciones y de la confianza de los inversores, lo que ha provocado fluctuaciones de decenas de miles de millones en cuestión de meses.
Impacto en el mercado del lujo y bienes raíces
El ascenso de los supermilmillonarios ha transformado el mercado inmobiliario y de lujo. En ciudades como Nueva York, Miami y Los Ángeles, han surgido propiedades diseñadas exclusivamente para este grupo, con cada individuo de la lista poseyendo al menos USD 100 millones en bienes raíces.
El sector del lujo también ha crecido gracias a este fenómeno. Bernard Arnault, tercer hombre más rico del mundo, ha cimentado su imperio con LVMH, propietario de marcas icónicas como Louis Vuitton y Moët & Chandon.
Los nombres detrás de las mayores fortunas
Entre los 24 supermilmillonarios más influyentes del mundo destacan:
- Elon Musk – USD 419.400 millones (Tesla, SpaceX)
- Jeff Bezos – USD 263.800 millones (Amazon)
- Bernard Arnault – USD 238.900 millones (LVMH)
- Lawrence Ellison – USD 237.000 millones (Oracle)
- Mark Zuckerberg – USD 220.800 millones (Meta)
- Sergey Brin – USD 160.500 millones (Google)
- Steven Ballmer – USD 157.400 millones (Microsoft)
- Warren Buffett – USD 154.200 millones (Berkshire Hathaway)
- James Walton – USD 117.500 millones (Walmart)
- Amancio Ortega – USD 113.000 millones (Inditex – Zara)
Desafíos y críticas a la concentración extrema de riqueza
El crecimiento acelerado de estas fortunas ha intensificado los debates sobre la desigualdad económica y el poder desproporcionado de este grupo en la sociedad.
El economista Joseph Stiglitz advierte que las regulaciones antimonopolio no han podido frenar la expansión de gigantes como Meta, Amazon y Alphabet, que dominan el mundo digital con poca competencia real.
Además, los supermilmillonarios han perfeccionado estrategias para minimizar su carga impositiva. Por ejemplo, el paquete de compensación de USD 50 mil millones otorgado a Elon Musk en Tesla ha generado intensas disputas legales.
¿El primer trilmilmillonario está en camino?
Con la velocidad actual de acumulación de riqueza, algunos analistas creen que podríamos ver al primer trilmilmillonario en las próximas décadas. Maya Imberg, de la firma Altrata, asegura que “antes hubiera parecido imposible, pero hoy todo es viable”.
En un mundo donde 24 personas poseen más riqueza que países enteros, surge una pregunta clave: ¿estamos entrando en una nueva era de desigualdad sin precedentes?
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