Carlos Renato Ortuño Cevallos, abogado ecuatoriano de 37 años, narró en una entrevista con EcuadorenVivo.com los momentos de horror que vivió durante un atentado que lo dejó cuadripléjico. El crimen, perpetrado sin advertencias ni amenazas previas, ocurrió cuando se dirigía a su oficina en la avenida Amazonas, en Quito. A pesar de la intervención médica, su recuperación ha sido dolorosa y lo mantiene en completa inmovilidad, dependiendo totalmente de su esposa para sus necesidades básicas.
Ortuño Cevallos relató que fue seguido desde que salió de su casa, sin percatarse de la amenaza hasta llegar cerca de su oficina. Un vehículo, que en principio parecía solo sospechoso, lo siguió durante los 23 kilómetros de trayecto. Al intentar ingresar al parqueadero, el automóvil se detuvo abruptamente detrás de él. “Dos sujetos armados se bajaron del carro. En una fracción de segundo pensé que era un robo, pero luego escuché un zumbido en mis oídos, mi cabeza cayó, y sentí mis brazos soltar el volante”, recordó.
El ataque dejó a Ortuño Cevallos herido de gravedad, con impactos de bala en la cabeza, cuello y brazo. A pesar de la pérdida masiva de sangre, los bomberos lograron rescatarlo y trasladarlo a un hospital, donde fue sometido a varias intervenciones quirúrgicas. Sin embargo, las balas causaron daños irreparables en su médula espinal, lo que resultó en una cuadriplejia total.
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Una recuperación llena de obstáculos
Después de más de 20 días en cuidados intensivos y con complicaciones respiratorias que requirieron una traqueotomía, el abogado finalmente dejó el hospital. Aunque ha mostrado pequeñas mejorías, su inmovilidad sigue siendo absoluta. “Tuve que usar pañales, no podía hablar ni tragar. Hoy ya no tengo el tubo en la garganta, lo que es un avance que inicialmente los doctores no creían posible”, explicó. Sin embargo, su vida y la de su familia han cambiado drásticamente.
“Lo más difícil ha sido perder mi libertad. Incluso el sicario que está detenido tiene más libertad que yo”, lamentó. A pesar de recibir apoyo familiar y financiero por parte de su esposa, los gastos médicos siguen siendo un gran desafío para la pareja.
Confesó que inicialmente quiso creer que se trataba de una equivocación, pero las investigaciones revelaron que los atacantes tomaron una fotografía suya durante la persecución para confirmar su identidad. “El sicario que me disparó fue pagado con mil dólares. De los involucrados, solo uno, de nacionalidad venezolana, ha sido condenado a 22 años de prisión. Dos sospechosos más fueron arrestados en Estados Unidos, pero el proceso de extradición sigue pendiente”, afirmó.
El abogado cuestionó la respuesta estatal ante la creciente inseguridad. “La violencia no tiene que ver solo con cambios de Gobierno, sino con un problema estructural. Las fronteras abiertas permitieron que sicarios entren al país por cantidades irrisorias. El Estado debe asumir su responsabilidad y actuar con más firmeza”, señaló.
También sugirió que la lucha contra la delincuencia organizada debe ser prioritaria, incluso si implica confrontar a defensores de derechos humanos: “Hay actos que parecen humanos, pero no deben tratarse como tales”.
Destacó que su formación como abogado siempre estuvo orientada a combatir la corrupción y defender la justicia. Sin embargo, admite que convertirse en víctima de un crimen tan violento ha sido una paradoja devastadora. “Nunca defendí a criminales ni corruptos. Fui muy selectivo con mis clientes, y aun así terminé aquí”, comentó.
Pese a las adversidades, el abogado y su esposa mantienen la esperanza de mejorar su calidad de vida y encontrar oportunidades de tratamiento en el extranjero. “Estamos luchando cada día por recuperar lo que perdimos. Esta pesadilla ha golpeado nuestra relación, nuestra familia y nuestras emociones, pero seguimos adelante”, concluyó.
Cuánto lamento su tragedia colega, no hay que perder la fe que las cosas pueden mejorar, solo Dios en su inmensa misericordia puede darnos la oportunidad.
Hay que confrontar a los “defensores de derechos himanos”. Siempre están del lado del delincuente.
ESTOS DE LOS DERECHOS HUMANOS SON TAMBIEN DELINCUENTES Y CRIMINALES BADTA Q DEFIENDAN A ESTOS DELINCUENTES. HAY UN DICHO Q DICE, DELINCUES DEFIENDEN A DELINCUENTES
sí totalmente verdad
Una historia llena de enseñanzas. ¡Mucho ánimo! Y qué bueno que siga con nosotros, Carlos Renato Ortuño Cevallos.
Saludos cordiales, colega Que este momento, por los que ud y su familia están pasando, sea precisamente el que lo llene de mayor fortaleza y saque a relucir , de que estamos hechos los que adquirimos esta maravillosa profesión, hoy, por hoy tan peligrosa, sobretodo ejercer en este tiempo de tanta violencia, en la que prevalecen más los intereses, que el verdadero fin de que prevalezca la justicia, en un sistema viciado de corrupción, en que, Dede
que política intervino para crear leyes para protejerse y proteje, a los actores y los actos delictivos estamos en una verdadera indefnsion y desequilibrio de poder. Le deseo lo mejor, y no se de por vencido… Jamás.
Saludos colega le cuento que a mi me dispararon a matar y pude agacharme las balas rompieron el vidrio pegaron en el capó del carro y en el vidrio lateral pero no me alcanzaron a dar en el cuerpo y después llegaron a dejarme misivas de amenazas a mi casa ahora vivo en los EEUU perdí todo mi profesión mi familia todo, lamentable la justicia en nuestro país está viciada de corrupcion nuestra profesión no sirve jueces y fiscales corruptos no se puede luchar contra semejante moustro siento mucho lo que le ha pasado.
Una lástima ver como terminan con el sueño de una familia por puercos mil dólares, conozco a esa gran familia y mi solidaridad para con ellos siempre.