Uno de los dilemas del médico al actuar frente al paciente, es sopesar el riesgo/beneficio de sus decisiones, pues muchas veces los efectos colaterales, a mediano y largo plazo, son peores que la misma enfermedad.
Algo parecido ocurre en la guerra, una victoria en el campo de batalla puede significar un revés político irreversible, por eso una decisión táctica debe estar acorde con una estrategia a mediano plazo y con las políticas a largo plazo, esta sabiduría en la guerra lo advirtió Clausewitz en su teoría hace casi dos siglos, su frase célebre. “la guerra no es más que la continuación de la política con otros medios”.
La historia está llena de ejemplos de lo contraproducente que puede ser a mediano y largo plazo una intervención armada que no tenga en cuenta las consecuencias políticas, como el costo de la guerra de Vietnam, de la invasión a Irak, a Siria; para Rusia en la invasión a Afganistán y ahora a Ucrania, para Israel en Gaza; contrastan con la paciencia de China, esperando el momento preciso para invadir Taiwán.
La cuarta flota del Comando Sur de EU hacia Venezuela, nos plantea algunas preguntas, que advierten diferentes escenarios: ¿Por qué Rusia, el aliado de Venezuela no se pronuncia? ¿Será que Putin y Trump convinieron alejarse de sus zonas de influencia respectivas, resquebrajando la OTAN, mientras EU recupera su “patio trasero”?
El primer movimiento estratégico de Trump fue recuperar el Canal de Panamá, luego la guerra a un narcotráfico que va debilitando de a poco su potencial humano, estableciendo canales de control con países como Trinidad y Tobago, Paraguay y Ecuador, no así con Venezuela, que al ser un aliado de Irán con nexos ocultos.
Se trata de una disuasión al narcoestado de Maduro, a la par de un levantamiento interno, que asfixiaría al régimen del dictador, aunque con un costo de vidas difícil de ponderar.
Mas allá del control del narcotráfico, los recursos venezolanos bajo el gobierno de Edmundo González volverían a establecer relaciones directas con EU, mientras el régimen colombiano pasaría a ser la nueva “piedra en el zapato” para sus intereses en el continente, retomando la vieja Doctrina Monroe de hace dos siglos: “América para los americanos”, aunque el comercio y
la tecnología chinos siguen avanzando.
La narcoguerrilla armada ha iniciado ataques en Colombia, si se suma un desplazamiento desde la frontera colombo-venezolana hacia la colombo-ecuatoriana, que ya fue atacada en febrero con una docena de soldados asesinados; ¿Está el Ecuador preparado para ese nuevo escenario?
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