Los colegios de profesionales son organizaciones gremiales que agrupan a especialistas de una misma profesión y son responsables de normar, gestionar, velar por la ética y calidad de su ejercicio profesional en el país, no pueden retirar un título profesional porque esto solamente le compete a la institución educativa que lo otorga, pero bien podría solicitar que lo hagan.
En el Ecuador tenemos colegios para todas las profesiones, pululan a nivel nacional y a nivel provincial, pero su presencia en la sociedad pasa prácticamente desapercibida, salvo por esporádicas participaciones en medios de comunicación acerca de un tema puntual y su presencia se la realiza más a nivel individual que como institución. Esto muestra su poca incidencia en temas trascendentes que influyen en hechos que son de conocimiento público porque no emiten ningún tipo de comunicado oficial, como expertos en el tema.
Ejemplos sobran. Recientemente hubo un escándalo en Argentina donde médicos ecuatorianos que querían optar por el ingreso a la especialidad, para lo cual debían presentarse a un examen, en el mismo que hicieron trampa. Esta noticia tuvo carácter internacional siendo una vergüenza para nuestro país. Aquí es donde deberían aparecer los colegios de profesionales, en este caso el Colegio de Médicos y pedir a las instituciones que otorgaron el título que sea retirado, además de un comunicado nacional rechazando esta conducta y ofreciendo una disculpa a país hermano. Sin embargo, su silencio es sepulcral.
Otro caso que ha llamado la atención, es el de los abogados que acuden a todo tipo de leguleyada para retrasar audiencias. Se ha hecho costumbre que a última hora presenten certificados médicos sospechosos para no asistir y solicitar una prórroga que no solamente entorpece los procesos judiciales, sino que también es una pérdida de recursos. El Colegio de Abogados bien podría cuestionar esta conducta y retirar la licencia profesional.
Por otro lado, en caso técnicos como generadores eléctricos, puentes, deslaves, etc., los colegios de ingenieros no emiten ningún comunicado oficial dando su posición profesional ante este tipo de situaciones. Es decir, que los colegios de profesionales se han vuelto entes fantasmales que no emiten criterios sobre conductas profesionales, tanto técnico como éticas.
El conocimiento implica responsabilidad social y no solamente una herramienta de beneficio personal, totalmente legitimo en alguien que ha estudiado, pero se necesita tomar posiciones claras ante los problemas del país.
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