Más de 5.100 pozos petroleros en riesgo de cierre por falta de inversión en Ecuador

Jul 28, 2025

La industria petrolera ecuatoriana enfrenta una de sus peores crisis. Más de 5.100 pozos están en riesgo de ser cerrados debido a la falta de inversión en mantenimiento e infraestructura. Esta situación amenaza con profundizar el deterioro del sector y agravar las finanzas públicas, en un momento en que el país depende críticamente de los ingresos por exportación de crudo.

La alerta se enciende en un contexto marcado por la paralización de los dos principales oleoductos del país: el Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE) y el Oleoducto de Crudos Pesados (OCP). El cierre forzado de estas infraestructuras entre el 1 y el 7 de julio provocó una caída del 80 % en la producción petrolera, obligando a suspender más de 2.000 pozos. La producción diaria pasó de más de 464.000 barriles a menos de 95.000, una cifra alarmante que pone en evidencia la fragilidad operativa del sector.

En términos económicos, las pérdidas han sido considerables. Solo en la primera semana de julio, Ecuador dejó de exportar alrededor de 1,7 millones de barriles, lo que representa ingresos no percibidos por encima de los 100 millones de dólares, calculados a un precio promedio de 61 dólares por barril. A este escenario se suma la presión fiscal: entre enero y junio de este año, los ingresos petroleros sumaron apenas 638 millones de dólares, por debajo de los 649 millones recaudados en el mismo periodo de 2024. De mantenerse esta tendencia, el déficit fiscal de 2025 podría superar los 5.000 millones de dólares.

Aunque la erosión regresiva en las cuencas de los ríos Coca y Loco fue el detonante inmediato del colapso, especialistas advierten que el problema de fondo es estructural. La falta de inversión pública y privada, la obsolescencia de la infraestructura y la ausencia de una política energética sostenida han dejado al sector en una situación crítica. Pozos aún operativos podrían cerrarse de forma definitiva si no se adoptan medidas urgentes.

Pese al deterioro, el riesgo país se ha mantenido estable en torno a los 840 puntos, aunque con una ligera tendencia al alza. Sin embargo, la incertidumbre sobre el futuro de la producción petrolera podría afectar la percepción de los mercados internacionales, en momentos en que el Gobierno mantiene abierta la búsqueda de financiamiento externo.

Expertos del sector consideran que lo que hoy vive Ecuador marca el inicio del declive de su industria petrolera. La falta de acción concreta y oportuna podría sellar el fin de una era energética en el país, con consecuencias directas para su estabilidad económica y social.



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