El Comercio de Quito

USD 87 millones del Municipio de Quito están disponibles para inversión

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El nuevo presupuesto para Quito fue presentado al alcalde Jorge Yunda la tarde del pasado martes 11 de junio de 2019. Este primer informe de 2019 contempla un ahorro cercano a los USD 10 millones en gastos administrativos, se informó.

Pablo Dávalos, asesor económico de la Alcaldía, contó que una vez que el burgomaestre lo revise y lo apruebe, será puesto en manos de la Comisión de Presupuesto, para finalmente someterlo a consideración del Concejo.

Se trata de un presupuesto nuevo, con cifras distintas al prorrogado que fue heredado de la administración pasada. Según Dávalos, es un presupuesto equilibrado que implica rupturas con respecto a las prácticas de las administraciones anteriores. Habló incluso de finalizar varios contratos con empresas privadas, buscando el beneficio de la ciudad.

Ese nuevo presupuesto propone manejar eficientemente el monto de libre disponibilidad con el que cuenta Quito.

El presupuesto prorrogado para este año es de USD 1 563,5 millones. De esa cantidad se debe restar USD 890,7 millones que fueron destinados a la construcción del Metro. Es decir, el presupuesto real es de USD 672,8 millones, pero de ese monto, 329,3 millones ya están comprometidos en contratos y obras. Hay gastos fijos como los sueldos de personal municipal, servicios básicos y mantenimiento (256 millones), y quedan disponibles para inversiones 87 millones.

Está pendiente determinar a qué áreas se asignarán esos recursos. Eduardo del Pozo, presidente de la Comisión de Presupuesto, considera que deberían destinarse a aquellas obras indispensables que deben estar listas para que el Metro entre en operación.

Del Pozo indica que en la reforma presupuestaria que será tratada el próximo mes (porque debe ser presentada en julio), se analizará una guía sobre a dónde priorizar los recursos.

El concejal dice que una consultoría que se presentó hace un año y medio indica que es urgente invertir en obras indispensables para la reestructuración de rutas y frecuencias para que el Metro opere. También hay que invertir en obras como señalización, cambios geométricos y en la construcción de un corredor exclusivo hacia Calderón, que se conecte con el Metro.

El estudio indica que es indispensable adaptar la circulación en rutas donde hoy no se tiene acceso al servicio de transporte y que el Metro sea la columna vertebral. Si no se lo hace, el Metro no funcionará bien. “Recordemos que deberá alcanzar los 400 000 pasajeros diarios y allá es a donde se debe enfocar los pocos recursos con los que se cuenta”, sostiene Del Pozo.

La consultoría arrojó que esas inversiones costarían USD 70 millones, por lo que estarían al alcance del presupuesto actual. Del Pozo aclara que a pesar de que la situación financiera es complicada, la gente no debe alarmase ya que no se van a suspender los servicios, pues ese rubro ya está presupuestado y es inamovible. Son las nuevas obras las que no cuentan con recursos.

El desajuste de las finanzas de Quito se debe en gran medida a la construcción del Metro. Leonardo Gómez Ponce, coordinador del Observatorio de Gasto Público, explica que durante los últimos años el Municipio ha tenido que recurrir a créditos internacionales para poder llevar a cabo esta obra.

Considera que la apuesta por una obra que pueda ayudar a solucionar sus problemas de transporte es prudente, pese a que no está libre de riesgos. Lo dice observando una evaluación a las 12 empresas que tiene el Municipio a su cargo, entre las cuales están la Empresa de Agua Potable, Emaseo y la Empresa de Pasajeros. De las 12, esta última es la única que tiene déficit en los últimos dos años, lo que refleja un problema en esa rama.

En el 2018, la empresa de transporte tenía ingresos por USD 102,8 millones y gastos por 103,2 millones. En el 2017 el déficit fue mayor aún: 2,2 millones. Pese a que el Cabildo asume y subsidia más del 52% del presupuesto que requiere esa empresa para operar.

Medidas que buscan reactivar la economía como la hora borojó y la austeridad puertas adentro, son positivas para enfrentar la falta de recursos, dice Gómez, pero no son la solución. Se deben crear alianzas con la empresa privada y apostar por nuevas inversiones.

Fuente: El Comercio

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