Fiscalía investiga conversación telefónica entre coronel de la Policía y 'Guacho'

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La llamada duró cuatro minutos con 45 segundos. En ese tiempo, un coronel de la Policía de San Lorenzo (Esmeraldas) mantuvo una conversación con el cabecilla de un grupo disidente de las FARC.

El contacto ocurrió el domingo 25 de febrero del 2018. Eran las 14:49 cuando el teléfono del oficial sonó y el uniformado saludó al disidente.

En el diálogo, que fue interceptado de principio a fin por agentes de la Policía, el respondable del grupo advierte que sus hombres han sembrado más de 3.000 minas en la frontera norte.

Esta información la dice de forma amenazante, pues pide un acuerdo para evitar traer la guerra a Ecuador.

El disidente exige un cese al fuego y que el Ejército sea retirado de la frontera norte. “Yo tengo a mi gente minando el territorio y si ustedes no cogen un cese al fuego, pues lógico que va a haber problemas”.

Esa conversación es parte de un proceso judicial y la Fiscalía la usó para procesar penalmente a ‘Guacho’ por el delito de terrorismo tras un atentado a la torre de energía eléctrica en Viche, el 4 de abril.

En ese documento, al que accedió este Diario, se indica que el líder del grupo armado mantuvo comunicación con un agente desde enero hasta el 5 de abril del 2018.

El número con el cual se contactaba era de origen colombiano y terminaba en 887. De allí, que la Policía empezó a rastrear y captó el diálogo con el coronel.

En la llamada, el oficial le indica al disidente que está conversando con sus superiores para llegar a un acuerdo. Pero no se dice de qué. Incluso se habla de una reunión con generales.

El disidente, por su parte, da dos días de plazo para que le comuniquen lo que decidan.

Durante la conversación, el irregular exige que no hostiguen a su gente. Pero el coronel le dice que son “serios” y que quieren llegar a un acuerdo que les beneficien a las dos partes. Para la fecha del diálogo, en la frontera se había reportado el cochebomba y dos ataques armados en El Pan.

Hoy se investiga quién es este coronel y si este diálogo fue reportado a sus superiores, pues los investigadores saben que el armado también chateó con otro coronel y con un mayor de la Policía.

Lo que sí se ha detectado es que el oficial que participó en la conversación eliminó el registro de llamadas, pero los agentes rastrearon todo a través del código de seguridad.

Ahora se sabe que del mismo número con que se comunicó con el coronel, ‘Guacho’ también llamó a los sospechosos de atentar a la torre de Viche. Por ese hecho, las autoridades detuvieron a nueve personas. A los sospechosos se les incautaron celulares, que fueron sometidos a peritajes.

La triangulación de llamadas llevó a un teléfono que estaba en Colombia. Por eso, la transcripción de la conversación que mantuvo el oficial de la Policía está incluida en el expediente de terrorismo abierta en contra del jefe de los disidentes.

De allí que las conversaciones entre el disidente y los uniformados son indagadas por la Fiscalía, pues las advertencias que hizo en su momento se concretaron luego.

Por ejemplo, 23 días después de que el irregular indicara al coronel que tenía minada la frontera, una patrulla militar fue atacada en Mataje y murieron cuatro marinos.

Los primeros reportes sobre este hecho indicaron que los Infantes de la Marina habían sido atacados por un explosivo colocado cerca de la carretera que conecta Mataje con San Lorenzo. Después, agentes de Criminalística indicaron que había sospechas de que el territorio estaba “trampeado” y no descartaron que estén sembradas minas.

Por eso, la Policía y la Fiscalía indagan qué relación tenían los policías con el responsable del Frente Óliver Sinisterra. Esos supuestos vínculos también son analizados a través de los chats que existen del disidente con los tres oficiales. Allí hay más amenazas.

Una de esas intimidaciones tiene que ver con el secuestro y asesinato de ecuatorianos. Un texto que la Fiscalía rastrea es el siguiente: “ya estoy perdiendo la paciencia y civiles que le coja se los mato”.

La información judicial revela que esta amenaza fue realizada antes del 26 de marzo, día en que fue secuestrado un equipo periodístico de este Diario. 18 días después se confirmó su asesinato. (El Comercio)

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