De Conspirador a Can Cerbero

1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Rating 100% (2 Votes)

 Por David Castro Alarcón0001A DAVIDCASTROALARCON e05f4

En el pasado, antes del retorno a la democracia, el Vicepresidente de la República no era elegido en la misma papeleta que el Presidente, lo que podía provocar la coexistencia de dos figuras con pensamientos antagónicos o con visiones contrapuestas. En todo caso, antes y luego a partir de la Constitución del 98, el Vicepresidente no tenía otra función constitucional que subrogar al Presidente en caso de ausencia temporal o definitiva, y subsidiariamente ejercer las funciones que éste le delegue.

Velasco Ibarra decía que el Vicepresidente era un conspirador a sueldo. Este calificativo era una metáfora política para ocultar sus dotes autoritarios y denunciar que no podía gobernar libremente mientras tuviera la sombra de un hombre talentoso y con suficiente personalidad, como lo fue el Dr. Jorge Zavala Baquerizo.

Durante los últimos cuarenta años de democracia hemos tenido ejemplos en los que el binomio de papeleta era una persona acredita. Así recordamos los binomios Roldós – Hurtado; Febres Cordero – Peñaherrera; Borja – Parodi; Durán Ballén – Dahik; Bucaram – Arteaga; Mahuad – Noboa. Y cuando al Parlamento le correspondió elegir al Vicepresidente, la decisión siempre fue entre uno muy bueno y otro mejor, tal es el caso de la designación de León Roldós, Pedro Pinto, Pedro Aguayo y Eduardo Peña, todos ellos con sobra de méritos, capacidad y experiencia para reemplazar al Presidente y manejar los destinos del país.

Hoy parece que el perfil de Vicepresidente no responde tanto a la necesidad de contar con un segundo a bordo que sea tanto o más capaz que el primero, sino de un guardián que sepa resguardar a toda costa los actos de su antecesor, emulando al Can Cerbero de Hades que la mitología griega lo representó como un monstruo de tres cabezas.

La nómina enviada recientemente a la Asamblea Nacional por parte del Presidente de la República desnuda su personalidad y el poco interés por terminar su mandato constitucional, haciendo de su estilo de gobierno un serpentín destinado a enfriar la calentura y el descontento ciudadano.

Sería una bendición para el País que yo estuviera equivocado.

Solo los usuarios registrados pueden agregar sus comentarios. Por favor, ingrese con su usuario y clave , o regístrese.

 

Columna Publicitaria


Reciba nuestros titulares por correo electrónico.


¿Acepta HTML?

Síguenos en Twitter...