Nos dormimos

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Por Alberto Dahik Garzozi

El proyecto inicial era reproducir la revolución armada cubana. Por ello el Che Guevara fue a Bolivia, por ello fueron reclutados, ideológicamente formados, entrenados, auspiciados y sostenidos por Cuba las FARC, Alfaro Vive Carajo, Sendero luminoso, Tupamaros, Montoneros, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, el ELN, el Sandinismo y otros movimientos guerrilleros más de la América Latina.

Por décadas esos movimientos guerrilleros trataron, pero no pudieron llegar al poder y destruir las democracias. Entonces, la inteligencia cubana y los extremistas latinoamericanos, cuyo único sueño es vivir en un Estado totalitario, e imponerlo para su lucro personal como cada vez más hemos visto en tantos países, se dieron cuenta de que había que diseñar una estrategia alternativa. Han tenido suficiente tiempo, y lo han hecho en forma astuta, en unión de fuerzas de izquierda internacionales.

Se tomaron todo aquello que diga Derechos Humanos. Estas organizaciones con el paso del tiempo, se han ido transformando y hoy solo sirven para amedrentar a quienes tiene la obligación de guardar el orden, de precautelar la propiedad pública y privada, y mantener la democracia siendo depositarios de las armas de la sociedad. Tan bien se ha estructurado esto, que han logrado que se firmen acuerdos mediante los cuales si los ejércitos usan armas contra la población civil, es genocidio. En otras palabras, si en un patrullaje el Ejército ve que están entrando a robar y saquear una urbanización, no pueden disparar.

Se tomaron la educación, y por lo tanto formaron a los maestros y a los alumnos. Convencieron a la gente de sus derechos, más no de sus deberes ni de cuál es la escala de valores donde reinan las virtudes. Las universidades se convirtieron en centros de lucha revolucionaria y adoctrinamiento político, no en centros de formación académica, y nos rezagaron frente al mundo.

Desarrollan una agenda de clara destrucción de la familia, que es la célula básica de la sociedad, y nutren a la gente con el terrible concepto de que la vida humana es relativa.

Luego diseñaron el genial sistema del Foro de Sao Paulo, mediante el cual lobos vestidos de ovejas, con ropaje democrático, se tomaron el poder, con el discurso fácil populista. El plan contemplaba siempre el cambio de la Constitución, con asambleas constituyentes (como hoy piden en Chile) y la toma de todos los poderes por parte del tirano y partido gobernante.

Paralelamente se van apoderando y/o contaminando instituciones y gremios a los cuales el discurso del odio y de la división de clases les permeaba, para aliarlos en la lucha antidemocrática.

¡Brillante! El modelo cubano se podía ahora imponer mediante las urnas, haciéndonos creer que esto era un proceso legítimo y democrático, cosa que Cuba no ha podido hacer, pues nadie deja de reconocer que es una tiranía.

Mientras todo esto pasaba, la mayoría de los que creemos en la democracia, en la economía libre, estaba adormecida. Y casi todos lo hemos estado todavía más en esta última fase, en la cual, con la misma filosofía de la guerrilla rural, esto es producir el caos para tomarse el poder, ni sospechábamos que se había venido entrenando a una guerrilla urbana, capaz de destruir servicios púbicos, propiedad privada, y con un poder desestabilizador gigante.

Los estudiantes, educados por la izquierda, salen a la calle con facilidad. Los maestros, engañados con un discurso con el cual fueron convencidos, los apoyan. Gente cargada con el discurso de odio se inflama fácilmente y la policía y las FF. AA. no pueden con esta unión explosiva de guerrilla urbana con grupos a los cuales se les ha inoculado el veneno del odio. Si fuerzas del orden los reprimen, las organizaciones de DD. HH. los acorralan, y se los juzga por genocidio. Si muere un manifestante que está incendiando una estación del metro, hay una gran noticia; si se incendia a un policía, no pasa nada.

En los últimos 29 años a Chile lo gobernó la izquierda 24 años. En Colombia Santos, amigo de las FARC y con claros deslices hacia la izquierda, fue el último en gobernar antes de Duque. ¿No es evidente la coincidencia que cuando el Ecuador se aleja del eje demoníaco Castro-chavista, aparece entonces la violencia, al igual que cuando gobierna alguien que no es de izquierda en Chile y en Colombia?

América Latina está lejos de la distribución del ingreso que queremos. Pero en los últimos 10 años, hasta el 2017, más de 100 millones de personas salieron de la pobreza, y la distribución del ingreso mejoró. Eso indican con claridad las cifras. Debemos estudiar con mucha seriedad y profundidad lo que ha pasado, pero no dejarnos convencer de que es protesta social legítima el vandalismo, el saqueo, incendiar policías, secuestrarlos, incendiar contralorías, estaciones de metro, estaciones de bus, destruir supermercados y propiedad pública y privada.

En la cadena evolutiva de la frustrada convicción marxista, la guerrilla de antaño nunca fue una forma legítima de protestar. Ellos fueron los antecesores de los actuales saqueadores y guerrilleros urbanos. Tampoco tienen ninguna legitimidad.

La sociedad democrática no puede seguir dormida. El hacerlo será el preludio de su fin.

Fuente: El Universo

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