Las gárgolas carroñeras...

1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Rating 73% (3 Votes)

WEB20190823MIGUELPALACIOS_f81f0.jpg

Por Miguel Palacios

La política del país es un asco.

Nos pasamos quejando de todos los políticos.

Decimos que son unos ladrones; pero la pura verdad:… ¡fuimos nosotros quienes los elegimos!
Vemos con estupor como los sinvergüenzas de izquierda se vuelven sinvergüenzas de derecha y los recalcitrantes derechistas hacen pactos con los recalcitrantes izquierdistas “por el bien de la patria”.
La clase política de nuestro país no tiene conciencia moral.
Cuando un político gana una elección, es capaz de vender su alma al diablo para poder depredar a costa del mal uso y el abuso del poder.
Pertenecen a una escoria intocable de vampiros chupasangre, que carecen de escrúpulos y normas éticas.
Son atracadores capaces de robar o permitir robar, para continuar usufructuando del poder.
Antes de cada elección todos los políticos se detestan.
Terminadas las elecciones, todos le echan la culpa de lo mal que encontraron las dependencias donde deben trabajar a quienes estuvieron antes en el cargo que ahora ocupan.
Pero después de un corto tiempo, comienzan a pactar con los mismos que eran sus enemigos y toda esa ñañería solo traduce la repartición de un pedazo de la torta para que todos puedan seguir usufructuando del poder, pero con nuevos socios que con su silencio comprado, les permitan “trabajar”.
Esa es en esencia la vida del político; venderse al mejor postor con tal de llegar y mantenerse como sea en el mal uso del poder.
Los verdaderos culpables no son las pirañas que elegimos.
Los verdaderos culpables son los que elegimos a las pirañas.
Hasta ahora no he encontrado a militantes de derecha, izquierda o centro, que sepan de la ideología política o los principios doctrinarios de los partidos que supuestamente siguen.
La gente va a las centrales políticas por novelería.
Entre estar parados y vagos conversando en una esquina, mejor ir a jugar cuarenta a una central política donde a lo mejor se arma una chupa en cualquier noche o hay buena música a todo volumen por los parlantes.
Somos un país sin cultura política; carecemos de ideología propia.
Mediante la complicidad otorgada con la permisividad de nuestro voto, legalizamos todos los actos delictivos que cometen las gárgolas carroñeras que se pretenden devorar el insepulto cadáver de lo que aún queda de nuestra patria.

 

Solo los usuarios registrados pueden agregar sus comentarios. Por favor, ingrese con su usuario y clave , o regístrese.

 

Columna Publicitaria


Reciba nuestros titulares por correo electrónico.


¿Acepta HTML?