María Elsa Viteri: hay que mejorar la eficiencia en el gasto público

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La mujer que maneja el dinero de los ecuatorianos desde el 6 de marzo es María Elsa Viteri. Ya asumió esa responsabilidad entre 2008 y 2010 y ahora, ocho años después, dice que está dispuesta a hacer lo que mejor sabe: analizar las cifras y buscar la mejor alternativa para solucionar los problemas financieros del país.

Recalca que al igual que los ecuatorianos es una mujer que vive de su trabajo. Invita, incluso, a pasar un fin de semana en Playas, en donde canta en su cafetería Marea Alta.

Luego de un accidente de tránsito, sufrido el 10 de enero de 2018, permanece en una silla de ruedas, en la cual se moviliza con solvencia.

El último viernes por la tarde recibió a un equipo de diario El Telégrafo en el Gobierno Zonal del Guayas, para hablar de su visión sobre el manejo económico.

En el país se habla mucho del alto endeudamiento. ¿Cómo recibe el Ministerio de Finanzas? ¿Cuál es su visión sobre el nivel de endeudamiento del Ecuador?

Nosotros tenemos una revisión del cumplimiento de la reglamentación del tema, sin embargo, considero que no solo hay que tener en cuenta niveles de endeudamiento por sí mismos, sino todas las obligaciones. No solo hablamos de flujos de dinero, sino de generar bienestar y servicio porque todo significa una demanda de recursos.

¿Cuál es la cifra?

No me gustaría hablar de cifras todavía porque estamos revisando, pero quiero dejar claro que vamos a afrontar todas las obligaciones del Estado.

¿Cree usted que su denominación como Ministra influyó en el incremento del riesgo país en los últimos días, como han manifestado algunos analistas y empresarios?

El riesgo país es un indicador que manejan internacionalmente y a veces uno no entiende cómo se mueve. Son variables de orden político discrecional, uno no sabe qué va a pasar. Me dijeron que a raíz de mi denominación había subido el riesgo país. Me parece absurdo porque yo ni siquiera he tomado una decisión.

Probablemente esas personas creen que la economía se maneja como un recetario y que si una ya tomó decisiones no puede cambiar. Eso pasa cuando la economía se ve como una receta de cocina. Hay que entender que la economía es eminentemente social y que el ser humano es el factor clave y, por lo tanto, es muy difícil entrar en un recetario. En concreto, la deuda externa que hoy manejamos tiene unas características distintas a las que manejamos en la época pasada, por tanto mal le podría decir que tomaré las mismas decisiones.

El anterior Ministro de Finanzas sostenía que la economía del Ecuador estaba en recuperación. ¿Comparte usted esta perspectiva?

Yo en este momento estoy haciendo una evaluación. El trabajo que estamos haciendo es descubriendo y sincerando los números. No necesariamente la información es igual para todos. A mí me interesa evaluar otros elementos. En este momento sabemos que habrá que analizar todas las exigencias del endeudamiento, por lo tanto habrá que ver. No digo que necesariamente hay un excesivo gasto público. Lo que sí creo es que podemos mejorar la eficiencia.

¿Cómo hacerlo?

Debemos buscar. Lo que no significa eliminar el servicio que da el sector público, sino tener lo mismo, o más, con los mismos recursos. Algunos analistas no hacen esta diferencia y dicen que debe eliminarse el gasto público. ¡No señor! Si hay gasto es bueno para la economía y la sociedad. Hoy necesitamos tomar medidas a corto plazo, pero no podemos descuidar el mediano y largo plazo, que son los que van a permitirnos tener sostenibilidad.

¿Esos serían los pilares de su plan económico?

Definitivamente, hacia allá vamos.

Una de las observaciones de los empresarios es que desde el frente económico del Gobierno había un freno que no sintonizaba con el sector productivo. ¿Cuál es su predisposición para trabajar con los empresarios?

A mí se me creó la fama de la dama de hierro (en 2008, cuando fue Ministra) y quisiera que le preguntaran a los empresarios si yo alguna vez les negué una reunión o si alguno no salió satisfecho con mi apertura.

A raíz de mi nombramiento hubo comunicación con muchos empresarios que me dijeron que estaban a gusto porque el diálogo planteado por el Presidente de la República iba a continuar. Como siempre, las puertas del Ministerio estarán abiertas y por eso me satisface el planteamiento del Comité Empresarial que me dijo que ellos querían darme un poquito más de tiempo para presentar el plan económico y estoy de acuerdo.

Se preveía entregarlo ahora, ¿tendrá tiempo esta semana?

Si podemos ganar una semana y analizar una mejor alternativa, para qué nos vamos a adelantar. Por eso acepté y eso va a significar que tenemos tiempo para escuchar. Me ha sorprendido que gente que está en la política tuviera expresiones de confianza. En este momento hay personas que aunque no coincidan en muchas cosas están dispuestas a trabajar por el país. Además, todos sabemos quiénes somos y qué pensamos, pero a pesar de eso podemos trabajar mancomunadamente.

En ese contexto, ¿cómo fue el acercamiento con el Presidente de la República?

Con Lenín Moreno tuve un primer acercamiento como candidato. El diálogo viene de antes. He tenido contacto con muchas personas que están alrededor del Presidente, a tal punto que cuando ganó trabajé en el Ministerio de Defensa, con Miguel Carvajal. Yo trabajé en el área económica; mi nombramiento no vino para llenar el puesto. Yo no voy a aceptar algo en lo que no pueda contribuir. Soy una mujer honesta.

En su primera rueda de prensa mencionó que haber participado en el Gobierno anterior le hizo mal. ¿Por qué?

Cuando uno es parte de un proyecto político, tan fuerte como fue el que comenzamos en 2007, los intereses personales, honestos, que son válidos en cada una de las personas, pueden verse afectados. En mi caso yo renuncié al Gobierno, decidí que tenía que dar un paso al costado, lo que no significa que me haya peleado con el Gobierno, seguí en contacto, solo que dejé de formar parte de su ejecución. Yo sigo creyendo en el proyecto político, pero eso significó que no tuviera espacios dentro del sector público y, por política, tampoco en el privado.

¿Fueron momentos complicados?

Yo soy una persona que solo vive de su trabajo, la herencia que me dejaron mis padres fue mi educación y mi formación. Evidentemente, enfrenté lo mismo que vive el 98% de los ecuatorianos. Tuve que ser creativa para saber cómo sustentar mis gastos. Así será mientras María Elsa Viteri tenga manos, piernas y sobre todo cabeza. Yo soy una mujer de lucha. Una muestra de ello es mi accidente, que ocurrió porque yo no tenía para sustentar viajes todas las semanas en avión. Vivo exactamente lo mismo que viven los ciudadanos, yo tenía que acoplarme a lo que me daban mis posibilidades.

¿El Ministerio cambia algo?

El hecho de ser Ministra no me quita ni me pone absolutamente nada, más allá de lo que soy como persona y como ser humano. Yo estoy orgullosa de ser lo que soy.

¿Acaso el tener o no tener dinero, riquezas o una herencia te hace más o menos? A mí lo que me hace, más o menos, es ser una mujer luchadora, guerrera, que no se deja vencer por la adversidad, como es el ecuatoriano promedio, como es la mujer ecuatoriana. Que la gente opine que debía hacer más de lo que hice es una percepción muy particular.

Un tema que está sobre el tapete en los últimos días es la eliminación de subsidios. ¿Cuál es su postura al respecto?

Hay que partir del concepto de cómo se concibe el subsidio. Para mí es un instrumento que se aplica por una fase de tiempo determinado, para cubrir una deficiencia que el sistema económico trazado no provee a la sociedad. Dentro de este acuerdo productivo general hay sectores que no logran generar lo necesario para tener un bienestar. Son fallas estructurales, de procedimiento y de ejecución de un modelo económico. No podemos culpar al individuo que no tiene la misma oportunidad y no podemos dejarlo sin su servicio.

En el caso del Bono de Desarrollo Humano que da el Estado ecuatoriano, no sustenta el bienestar, pero es un aporte importantísimo.

¿Cuál es su propuesta?

Vamos a instaurar una política que permita eliminar esas deficiencias en el sistema productivo o en el sistema social, o que por lo menos lo minimice de tal forma que al principio tengamos que aportar mucho, pero que posteriormente la sociedad misma sea capaz de solventar para minimizarlo.

Para mí el subsidio debería ser un elemento transitorio y descendente en su costo, y llegar al punto ojalá de tendencia cero.

El problema está en el cumplimiento y en el compromiso de cumplir porque hay subsidios que a lo mejor en el tiempo van a durar 50 o 60 años y hay subsidios que pueden ser en el corto plazo.

La meta y la estrategia de cumplimiento de ese subsidio tienen que ser perfectamente monitoreadas.

Tienen que ser cumplidas, ahí es donde viene la eficiencia y el compromiso de realmente cambiar las cosas. Ojo, no hay que confundir lo que es subsidio con lo que es la obligación del Estado en ciertas situaciones que son derechos.

Hay cuestiones que por derecho el Estado tiene que asegurarse de que la población reciba. Esas son las diferencias de concepción entre lo que es gasto público y lo que es inversión pública.

Para implementar esa visión es necesario que intervengan otros ministerios. ¿Ya se ha reunido con sus similares?

Yo tengo una agenda muy apretada en la próxima semana. Lo que más necesitamos es ponernos de acuerdo dentro del Plan Económico, ya que no solamente es responsabilidad mía, es un compromiso generalizado.

Yo estoy intentando que el planteamiento sea un compromiso global que tiene fuertes componentes de todos los que estamos en el frente económico, en el frente productivo, pero también en el frente estratégico y hasta en el social. Las cosas no solo se logran desde la perspectiva de generar más ingresos, sino de generar más ahorro, entonces hay que ver la visión integral ahora.

¿Cuál es el objetivo que ha pedido el Presidente de la República?

Tenemos que liderar una serie de condiciones y de medidas económicas que signifiquen un apoyo para el resto de los sectores; yo tengo que apoyar para que el funcionamiento de esos sectores se dé, liderando un poco ciertas decisiones y tengo que ser la voz de atención, y de llamado de atención, para que ellos entren en un marco de eficiencia en el manejo de los recursos. Nosotros tenemos que adicionalmente cumplir con nuestra función que es establecer los lineamientos para la generación de recursos, en la mejor medida, y que esos recursos sean distribuidos y ocupados de la manera más eficiente.

¿Continuará con su emprendimiento como Ministra?

Es muy chiquito. Están invitados a Marea Alta (Playas). En este momento funciona como una cafetería. No puedo ir por restricciones médicas, pero desde abril yo pretendo estar todos los fines de semana ahí. Me distraigo y me despejo cantando en la cafetería.

El canto siempre estuvo en mi vida, es una afición, no soy una profesional, pero me gusta cantar y no tengo vergüenza. Mientras no le haga daño a nadie seguiré cantando, generalmente quienes comienzan siendo mis clientes terminan siendo mis amigos y cantan conmigo. (El Telégrafo)

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