Devolución de tributos, nueve años de una débil política

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Los exportadores nacionales están con la esperanza de poder acabar con nueve años de intentos de tener una verdadera política de devolución de impuestos que les permita aliviar sus altos costos de producción. Este año tienen una nueva oportunidad; no obstante, su viabilidad y éxito otra vez dependen de un decreto ejecutivo y de las condiciones de la caja fiscal.

Este sistema de devolución, comúnmente conocido como ‘Drawback’, es utilizado y aceptado por los países miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC), con el fin de que los exportadores puedan recuperar los valores que, por tributos, están obligados a pagar cada vez que deben importar bienes o insumos que incorporan en la producción que finalmente destinan a mercados internacionales. No acceder a eso implicaría tener una oferta más cara y competir con dificultad a nivel mundial.

Ecuador, con una moneda fuerte como el dólar que usualmente se sobrevalora, ha emitido varias leyes y reglamentos que disponen este beneficio. El primero se dio en el 2011, tras la expedición del Código Orgánico de la Producción e Inversiones (Copci), que dispuso esta devolución estableciendo un rango de porcentajes de restitución de valores, aunque, desde un inicio, volvieron engorroso el proceso. Luego le siguieron otros intentos que hasta el momento han terminado en demoras y pagos pendientes por parte del Gobierno ($ 200 millones, según Fedexpor).

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En enero de 2020, tras la vigencia de la Ley de Simplificación y Progresividad Tributaria, el sector avizora una nueva oportunidad, pues la norma dispone una devolución automática y simplificada: establece el pago de un solo porcentaje del valor FOB de exportación, esta vez contemplando la devolución no solo de aranceles sino de otros tributos (como el Impuesto a la Salida de Divisas) y tasas.

Juan Francisco Ballén, experto en comercio exterior, confía en que este mecanismo será el mejor para hacer viable y eficiente la devolución. Con el sistema ordinario es complicado calcular el porcentaje, dice. “Si usted exporta un producto que para su elaboración demanda importar insumos de países con los cuales no se tiene un acuerdo comercial, termina pagando más impuestos que otros productos. ¿Qué sucede? Que ese exportador debe calcular y demostrar (esos niveles de importación). Ahora lo que se propone es un porcentaje que se establece con criterio simplificado”, explica.

Esta nueva opción, que aún debe normarse vía decreto ejecutivo, no elimina la alternativa de acogerse a las posibilidades vigentes, aclara Ballén. “Si un empresario cree que tiene derecho a la devolución de un porcentaje mayor, entonces tendrá la opción de quedarse en el sistema ordinario”.

El mismo positivismo existe en la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor). Daniel Legarda, presidente del gremio, confía en que este nuevo método permitirá a sus agremiados tener mayor liquidez, gracias a una devolución inmediata. No obstante, hace un llamado al Gobierno a finiquitar lo más pronto este proceso, más en un escenario de inestabilidad económica en el que el país requiere garantizarse mayor cantidad de ingresos de dólares.

Impulsar las exportaciones debe ser la vía, pero eso seguirá siendo complicado mientras se tenga un tipo de cambio sobrevalorado y una estructura de costos muy alta con gastos logísticos, laborales, costo de insumos y demás.

Legarda aspira a que el porcentaje de devolución pueda llegar al 5 % del precio FOB; no obstante, sabe también que su pago dependerá del flujo de la caja fiscal. “Probablemente sea menor este año, pero confiamos en que pueda ir aumentando a medida que la situación mejore”, señala.  (Expreso)

 

 

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