1.500 emprendedores tienen activas siete rutas de Tren Ecuador

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El Tren Crucero y seis expediciones ferroviarias, de 11 que empezaron hace 10 años, generan ingresos a cerca de 1 500 emprendedores, artesanos y asociaciones en la Sierra centro y norte, y en Guayas.

Estos negocios son la razón principal para mantener en pie al atractivo Tren Ecuador, a cargo de la empresa pública Ferrocarriles del Ecuador. Así lo afirma Cristian Tamayo, gerente de la Filial Sur.

Esta firma maneja un presupuesto ajustado, que sumado a los problemas de mantenimiento de las rieles, la llevó a cerrar cinco rutas. Incluso, el Tren Crucero ya no llega a la Costa, sino solo hasta a Alausí.

En este cantón de Chimborazo se concentra la mayor cantidad de emprendedores, por ser el escenario de la ruta con más demanda: Alausí – Sibambe – Alausí o Nariz del Diablo. Solo en el 2018, de los cerca de 117 000 pasajeros que se transportaron en tren, 59 630 lo hicieron en esta expedición. Es decir, más del 50%.

Esta ruta tiene un costo actual de USD 33 y sale dos veces al día. En cada viaje va un promedio de 158 pasajeros. Los comuneros de Pistishí participan en esta opción turística con servicios como una cafetería, un museo y ofrecen bailes a los viajeros.

En otras rutas, como Tren de Hielo I (Riobamba – Urbina) y Tren del Hielo II (Ambato – Urbina-Latacunga-Ambato), hay familias y grupos que ofertan varios servicios.

La ruta entre Riobamba y Urbina conecta a comuneros de Cuatro Esquinas, La Moya y Guano, en Chimborazo. Desde que rehabilitaron el tren, 29 integrantes de la asociación Jatari Campesino han recibido ingresos por sus artesanías.

En La Moya hay una asociación de 39 mujeres que fundaron el proyecto de turismo comunitario en el 2003. El negocio tomó fuerza en el 2016 cuando se incluyeron a la ruta.

En Urbina se abrió un centro artesanal donde está Baltazar Ushca, considerado el último hielero del Chimborazo. También hay cuatro locales de venta de artesanías. Marcia Cabezas atiende uno de esos sitios hace más de siete años. En dos días vende hasta USD 600.

En La Ruta de la Libertad, que une Ibarra con Salinas, en Imbabura, hay más emprendimientos. Solo allí unas 130 familias se benefician directamente de los ingresos que dejan los pasajeros del tren, asegura Rolando Rodríguez, jefe de expediciones de esta ruta.

En la parroquia de Salinas les espera un grupo de danza afro. La Cafetería del Tren ofrece alimentos que preparan y venden las nueve integrantes de la Asociación de Mujeres Emprendedoras de Salinas.

Los ingresos se reparten entre las socias, explica Victoria Espinoza. Grupos de jóvenes lideran otros negocios como una tienda de bisutería, chocolates, entre otros. También hay un restaurante y guías.

Según Tamayo, Ferrocarriles del Ecuador compromete casi todos sus recursos en operatividad. En el 2019 aprobó un presupuesto de USD 10 millones; el 80% fue destinado al mantenimiento de maquinaria y el restante, al cuidado de rieles. Para otros gastos y las rutas activas, Tamayo afirma que ha recibido apoyo del Gobierno Nacional, sin dar cifras.

En el 2018, Ferrocarriles EP entró al plan de optimización de empresas públicas que incluyó una reorganización administrativa y la reducción de gastos y salarios. De 440 empleados que tenía en el 2018 pasaron a 347 en todo el país.

Además de esos ajustes, comenta Tamayo, no se contempla una reducción de costos de los boletos. El precio, que bordea los USD 30, incluye no solo el viaje sino una experiencia turística, a decir de Tamayo.

Luego continúan el trayecto hasta Alausí en buses, y viceversa. La ruta hasta Bucay está cerrada hace dos años por los daños en los durmientes y no hay un cronograma de rehabilitación. Eso lo sabe Niels Olsen, gerente de La Danesa, un emprendimiento que nació con el tren hace cinco años.

La estación en Bucay está vacía. Solo hay un guardia en una oficina y, en el piso superior, el Café del Tren ofrece almuerzos y cenas a comensales locales. Otros emprendimientos como tours, hosterías y vendedores de artesanías esperan que se recupere la ruta.

La Danesa era una parada para los turistas del Tren Crucero y Tren de la Excelencia. En los primeros años el producto superó las expectativas y la agilidad. Los primeros problemas surgieron en enero del 2018. A los propietarios de esta hostería les informaron que la parada en San Antonio sería cerrada para reparaciones, sin darles fecha de su reapertura.

Finalmente, la ruta fue reparada en junio del 2019 y se usa ocasionalmente. Los vendedores de San Antonio se han trasladado a Naranjito, hasta donde llega el tren de Durán. La ruta de la Dulzura -la única habilitada en la Costa- sí opera, pero con una ocupación baja. Su recorrido se ha cambiado en varias ocasiones. (El Comercio)

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